18 julio 2012

FAO colabora con la Administración china sobre la nueva realidad de propiedad forestal en el país.

Cuando China comenzó a otorgar la titularidad privada de sus bosques colectivos a los agricultores locales como parte de la reforma agraria del país, se trataba de un proyecto gigantesco que, a nivel nacional, suponía la transferencia de títulos para 173 millones de hectáreas de tierras forestales, afectaba a 500 millones de agricultores y suscitó el establecimiento de más de 100 000 organizaciones cooperativas forestales.

Aunque el objetivo general era mejorar la ordenación forestal al confiar el cuidado de los bosques a las personas que los utilizaban, la idea en principio resultó confusa ya que ni los agricultores ni los funcionarios gubernamentales que supervisaban la transferencia tenían experiencia en materia de propiedad privada.

Sin embargo, el Gobierno chino adoptó medidas serias con el fin de apoyar su nuevo sistema de tenencia de manera que los hogares pudieran aprender cómo aprovechar sus nuevos derechos. El gobierno solicitó a la FAO que se uniese a la Administración Forestal del Estado (AFE) a fin de ayudar a los agricultores a asumir la responsabilidad de gestión propia de las tierras forestales. En consecuencia, la FAO colabora actualmente con la AFE y ha establecido un Proyecto de tenencia de tierras forestales con el fin de enseñar a los agricultores los conceptos de la ordenación forestal en seis provincias piloto que incluyen ocho condados y 16 aldeas piloto, y llegan a 300 000 agricultores aproximadamente.
Mediante la reforma, el gobierno concede a los nuevos propietarios —concretamente, agricultores que viven en, o cerca de, un bosque y han formado parte de sus operaciones colectivas— un conjunto de derechos que les ha abierto un nuevo mundo de posibilidades. El proceso comienza con la concesión de la propiedad de las tierras forestales y los derechos de uso de la tierra a los agricultores durante un período de 70 años con posibilidad de ampliación. Pero eso es solo el principio.

Los usuarios de los bosques se convierten en propietarios
Los certificados de propiedad pueden utilizarse como avales para préstamos, los propietarios pueden vender el uso de sus derechos, pueden vender una parte de la tierra o del tiempo de propiedad, y además la tierra puede heredarse. Las transferencias se realizan a través de una licitación abierta en los modernos centros de comercio en los que los empleados introducen inmediatamente todas las transferencias en los sistemas informáticos destinados a este fin.

Las parcelas que reciben los nuevos propietarios son bastante pequeñas ya que numerosos hogares participan en la reforma. Así que en nombre de la eficiencia y la equidad, la FAO introdujo el concepto de gestión participativa a los agricultores y les ayudó a desarrollar su capacidad con el fin de establecer y gestionar cooperativas. Simultáneamente, la FAO formaba a los funcionarios forestales locales para que orientasen a las cooperativas en el establecimiento de actividades tales como la transformación y la comercialización de la madera. Asimismo, ha organizado la formación de más de 1 000 funcionarios forestales, dirigentes de las cooperativas forestales de agricultores y agricultores sobre los aspectos legales e institucionales de la transferencia de la propiedad y el enfoque participativo, ha establecido un intercambio de conocimientos entre las provincias piloto, y preparado viajes de estudios para los nuevos propietarios y los funcionarios forestales con el fin de visitar las operaciones de las cooperativas en toda China así como en países lejanos que cuentan con organizaciones de propietarios de tierras forestales similares, como el Brasil, Finlandia y Hungría.

Las zonas forestales en las que la FAO aplica los proyectos piloto son principalmente de bambú, lo que significa que tienen un buen potencial para apoyar los medios de vida locales pues el bambú crece deprisa, su fibra ya dispone de un mercado y sus brotes comestibles contribuyen a la seguridad alimentaria. Con el apoyo de la FAO, los agricultores han desarrollado y aplicado sus primeros planes de ordenación que generalmente solicitan la plantación de más árboles y la aplicación de técnicas avanzadas a fin de mejorar los bosques existentes. Esto encaja perfectamente con el objetivo general del gobierno de aumentar los ingresos de los agricultores al tiempo que mejora los recursos forestales.

Nuevas herramientas de mercado
La FAO también apoya los centros de comercio, polos de actividad que personifican el cambio. Aquí, los nuevos propietarios pueden comprar o vender la propiedad de los bosques o el derecho de uso de la tierra forestal en una licitación por subasta mientras que las grandes pantallas proporcionan información del mercado en tiempo real; quién ha comprado tierra, quién ha vendido tierra y los precios más recientes que se han pagado por ella. Todo constituye un proceso de aprendizaje tanto para los nuevos propietarios como para los funcionarios del gobierno que supervisan el proceso. Por ello la FAO, junto con la AFE y la Unión Europea, ha iniciado actividades para introducir a los agricultores el concepto de mercados y proporcionarles un mayor acceso a los datos del mercado. El gobierno ha contribuido también mediante una amplia reducción de los impuestos que tienen que pagar los agricultores sobre los productos forestales como la madera y, junto con la FAO, está estudiando oportunidades a fin de reducir los costes de transacción de este comercio.

Aunque el enfoque en las cooperativas forestales de agricultores como vía de futuro de la reforma puede resultar familiar —como si se volviera a la mentalidad original de bosque colectivo— los participantes señalan rápidamente que estas cooperativas son diferentes. Cuando estaban vigentes los bosques colectivos, los agricultores no gozaban de derechos individuales y era el gobierno quien tomaba las decisiones relativas a la ordenación. En la actualidad, los nuevos propietarios de tierras unifican sus recursos a través de cooperativas, diseñan sus propios mecanismos de toma de decisiones y determinan en conjunto cómo quieren gestionarlos. Y sobre todo, gracias a la reforma, los propietarios individuales tienen el derecho de decidir si quieren, o no, unirse a la cooperativa.


Fuente: FAO

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