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03 diciembre 2011
Solo un 12,3 por ciento de la superficie forestal española tiene algún plan de ordenación
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Madrid. (EP).- España está a la cabeza de la superficie forestal en Europa, ya que cuenta con un total de 27,5 millones de hectáreas de zonas forestales, es decir más de la mitad de su territorio, según el séptimo Informe Anual 'Sostenibilidad en España 2011', del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), con el que conmemora la celebración del Año Internacional de los Bosques.
Así, el informe apunta que España es el país donde más han crecido los ecosistemas forestales entre 1990 y 2005, periodo en el que han aumentado en 4,4 millones de hectáreas (a razón de 296.000 hectáreas anuales), que suponen más del 40 por ciento del crecimiento forestal en Europa. Esta superficie equivale a la mitad de la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, el estudio apunta que el "gran reto a superar" para los bosques españoles es la falta de una gestión guiada en principios de sostenibilidad.
En este sentido, indica que "solo" un 12,3 por ciento (3.376.081 ha) de la superficie forestal tiene algún plan de ordenación, una cifra "muy inferior" a la de la Unión Europea-27, donde "al menos" 22 países tienen más del 45 por ciento de su superficie arbolada de forma ordenada.
Esta es una de las principales conclusiones recogidas en el séptimo informe anual, que ha sido presentado este viernes en el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y que recoge y analiza distintos aspectos sobre la situación de la sostenibilidad en el territorio español.
En el acto de presentación han participado la secretaria de Estado de Cambio Climático del MARM en funciones, Teresa Ribera, el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, y el director ejecutivo del OSE, Luis M. Jiménez Herrero.
Además, el informe del OSE explica que España sigue siendo el primer país de la Unión Europea en superficie destinada a la agricultura ecológica, ya que se cultivan más de 1,5 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 3 por ciento respecto al año anterior y un 104 por ciento respecto de 2005.
En materia energética, apunta que en 2010 las energías renovables superaron "por primera vez en España" al resto de fuentes de energía en la producción bruta de electricidad, ya que representaron un 35,4 por ciento del total y la energía eólica logró un 45 por ciento de la producción de electricidad de origen renovable.
En cuanto a la intensidad energética, el informe subraya que esta aumentó respecto al año anterior en la economía española en 2010, rompiendo la tendencia descendente de los últimos cinco años, como consecuencia del repunte experimentado tanto en el consumo de energía primaria como final muy superior al del PIB, aunque añade que su impacto en Emisiones de Gases de Efecto Invernadero se ha visto atemperado por el mayor peso de las renovables.
Asimismo, manifiesta que el incremento en la participación de energías renovables, como componente esencial de un modelo energético más sostenible, supuso un descenso del grado de dependencia energética del 3 por ciento respecto al año anterior, situándose en el año 2010 en el 74,1 por ciento, aunque "aún se sigue lejos del valor medio de dependencia de la UE, que ronda el 50 por ciento".
Este séptimo informe anual del OSE refleja el repunte de la intensidad energética de la economía española respecto al año 2009, alcanzándose un 1,1 por ciento en la intensidad energética primaria y un 2,3 por ciento en la intensidad energética final.
Entre las soluciones, considera que, en un escenario de rápido cambio global, es "prioritario" establecer planes de actuación "proactivos" que se anticipen a los problemas a los que se enfrentarán los bosques y la biodiversidad en general, con el objetivo de "preservar su diversidad natural" y los servicios ecosistémicos que aportan.
Cambia el modelo, pero no es más sostenible
Respecto a la crisis, el análisis del OSE destaca, no obstante, que después de cuatro años desde la irrupción de la crisis se está produciendo un cambio de modelo en el desarrollo de España, aunque "no con la deseable orientación hacia la sostenibilidad", ya que la situación económica ha forzado un cambio en la producción de bienes y servicio y en el consumo y uso del territorio.
Sin embargo, valora que esta positiva evolución de la actividad económica que está relacionada con el turismo, se capitaliza por el turismo de sol y playa, y que mientras se recupera el número de visitantes, está aumentando la presión ambiental en los destinos turísticos.
El séptimo informe del OSE revela una "mejora relativa" de los indicadores ambientales ya que antes de 2007, 15 indicadores mostraban una tendencia negativa, mientras que a partir de ese año, los indicadores 'rojos' han descendido a seis.
Por eso, el informe concluye que hay una tendencia de mejora progresiva de la calidad del aire, aunque en las grandes ciudades hay situaciones frecuentes de alta contaminación con severos impactos para la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.
Madrid. (EP).- España está a la cabeza de la superficie forestal en Europa, ya que cuenta con un total de 27,5 millones de hectáreas de zonas forestales, es decir más de la mitad de su territorio, según el séptimo Informe Anual 'Sostenibilidad en España 2011', del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), con el que conmemora la celebración del Año Internacional de los Bosques.
Así, el informe apunta que España es el país donde más han crecido los ecosistemas forestales entre 1990 y 2005, periodo en el que han aumentado en 4,4 millones de hectáreas (a razón de 296.000 hectáreas anuales), que suponen más del 40 por ciento del crecimiento forestal en Europa. Esta superficie equivale a la mitad de la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, el estudio apunta que el "gran reto a superar" para los bosques españoles es la falta de una gestión guiada en principios de sostenibilidad.
En este sentido, indica que "solo" un 12,3 por ciento (3.376.081 ha) de la superficie forestal tiene algún plan de ordenación, una cifra "muy inferior" a la de la Unión Europea-27, donde "al menos" 22 países tienen más del 45 por ciento de su superficie arbolada de forma ordenada.
Esta es una de las principales conclusiones recogidas en el séptimo informe anual, que ha sido presentado este viernes en el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y que recoge y analiza distintos aspectos sobre la situación de la sostenibilidad en el territorio español.
En el acto de presentación han participado la secretaria de Estado de Cambio Climático del MARM en funciones, Teresa Ribera, el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, y el director ejecutivo del OSE, Luis M. Jiménez Herrero.
Además, el informe del OSE explica que España sigue siendo el primer país de la Unión Europea en superficie destinada a la agricultura ecológica, ya que se cultivan más de 1,5 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 3 por ciento respecto al año anterior y un 104 por ciento respecto de 2005.
En materia energética, apunta que en 2010 las energías renovables superaron "por primera vez en España" al resto de fuentes de energía en la producción bruta de electricidad, ya que representaron un 35,4 por ciento del total y la energía eólica logró un 45 por ciento de la producción de electricidad de origen renovable.
En cuanto a la intensidad energética, el informe subraya que esta aumentó respecto al año anterior en la economía española en 2010, rompiendo la tendencia descendente de los últimos cinco años, como consecuencia del repunte experimentado tanto en el consumo de energía primaria como final muy superior al del PIB, aunque añade que su impacto en Emisiones de Gases de Efecto Invernadero se ha visto atemperado por el mayor peso de las renovables.
Asimismo, manifiesta que el incremento en la participación de energías renovables, como componente esencial de un modelo energético más sostenible, supuso un descenso del grado de dependencia energética del 3 por ciento respecto al año anterior, situándose en el año 2010 en el 74,1 por ciento, aunque "aún se sigue lejos del valor medio de dependencia de la UE, que ronda el 50 por ciento".
Este séptimo informe anual del OSE refleja el repunte de la intensidad energética de la economía española respecto al año 2009, alcanzándose un 1,1 por ciento en la intensidad energética primaria y un 2,3 por ciento en la intensidad energética final.
Entre las soluciones, considera que, en un escenario de rápido cambio global, es "prioritario" establecer planes de actuación "proactivos" que se anticipen a los problemas a los que se enfrentarán los bosques y la biodiversidad en general, con el objetivo de "preservar su diversidad natural" y los servicios ecosistémicos que aportan.
Cambia el modelo, pero no es más sostenible
Respecto a la crisis, el análisis del OSE destaca, no obstante, que después de cuatro años desde la irrupción de la crisis se está produciendo un cambio de modelo en el desarrollo de España, aunque "no con la deseable orientación hacia la sostenibilidad", ya que la situación económica ha forzado un cambio en la producción de bienes y servicio y en el consumo y uso del territorio.
Sin embargo, valora que esta positiva evolución de la actividad económica que está relacionada con el turismo, se capitaliza por el turismo de sol y playa, y que mientras se recupera el número de visitantes, está aumentando la presión ambiental en los destinos turísticos.
El séptimo informe del OSE revela una "mejora relativa" de los indicadores ambientales ya que antes de 2007, 15 indicadores mostraban una tendencia negativa, mientras que a partir de ese año, los indicadores 'rojos' han descendido a seis.
Por eso, el informe concluye que hay una tendencia de mejora progresiva de la calidad del aire, aunque en las grandes ciudades hay situaciones frecuentes de alta contaminación con severos impactos para la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.
02 diciembre 2011
Junta de Andalucía impulsa un proyecto en los Montes de Málaga para financiar con sus ingresos tareas forestales
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La Junta de Andalucía ha impulsado un proyecto en el Parque Natural Montes de Málaga que consiste en utilizar los fondos procedentes del aprovechamiento forestal para sufragar los costes derivados de los tratamientos selvícolas.
Los trabajos forestales y mejoras que la Consejería de Medio Ambiente está llevando a cabo se desarrollan en el monte Cuenca del Guadalmedina, enclave que ha visitado este jueves el titular andaluz de este departamento, José Juan Díaz Trillo.
Ha explicado que, mediante los fondos que genera el aprovechamiento forestal, la Junta está actuando sobre una masa de pinos debilitados y apilados en una zona de alta densidad, adecuando una superficie de 310 hectáreas en los Montes de Málaga sin coste alguno por una empresa adjudicataria por licitación pública del Gobierno andaluz, que extrae la materia prima.
En concreto, se desarrollan tareas forestales y mejoras de forma autofinanciada por los ingresos de la madera y la astilla generada, "sin necesidad de inversión pública", ha señalado y ha explicado que "tras años de trabajo", esta situación se ha logrado optimizando la diversificación de los productos mediante la clasificación desde el inicio de los trabajos y la modernización y tecnificación de los procesos de ejecución.
También se ha conseguido reducir los costes de eliminación de residuos, "principal factor que impedía alcanzar la autogestión de este espacio", ha apuntado Díaz Trillo, destacando, además, "los beneficios que esta experiencia está aportando a los montes malagueños, tanto directos como indirectos".
"Permite un aumento de la biodiversidad, la reducción del combustible vegetal para evitar incendios forestales, así como la propia reducción de costes en los tratamientos selvícolas", ha asegurado. Entre los beneficios directos, ha señalado "las nuevas oportunidades empresariales que brinda a los empresarios de la zona, el abastecimiento a la demanda del sector industrial o el fomento del empleo y la profesionalización y modernización del sector forestal".
En los Montes de Málaga se llevan a cabo dos tipos de aprovechamientos: de madera y de leñas, obteniéndose cuatro tipos de productos —de los fustes, madera gruesa de sierra y 'de cánter', destinada a la fabricación de tabla y tablilla—, y de las ramas y raberones, madera en rollo para la fabricación de tableros de aglomerado y astillas para la producción de energía, "productos altamente demandados por la industria de este sector".
El responsable andaluz de Medio Ambiente ha valorado este proyecto y ha recordado que el departamento que dirige ensaya un modelo de trabajo que puede llegar a desarrollarse en otras zonas de Andalucía, ya que "optimizando los recursos naturales que produce el monte se puede alcanzar la autogestión del mismo".
Así, ha avanzado que, pese a que los trabajos que se desarrollan en estos montes no han concluido, ya se han obtenido 6.000 toneladas de madera gruesa de sierra, 1.000 toneladas de madera 'de cánter', 273 toneladas de madera de rollo y 5.000 toneladas de astilla.
Proyecto red vía ii
En su visita al Parque Natural Montes de Málaga, Díaz Trillo ha podido comprobar el estado de ejecución que presentan los trabajos que se enmarcan en el proyecto de construcción y señalización de la red viaria de la provincia de Málaga, la Red Vía II, cuyo principal objetivo es la prevención de incendios forestales.
Red Vía II cuenta con una inversión superior a los 5,7 millones de euros, que se repartirán por las diferentes comarcas según las necesidades de las mismas. Concretamente, se contemplan actuaciones en 40 términos municipales de la provincia, correspondientes a las comarcas del Guadalhorce, la Axarquía, Costa del Sol Occidental, Comarca Norte, Serranía de Ronda y Málaga.
Los trabajos que se van a desarrollar durante la ejecución del proyecto consisten en el acondicionamiento de los firmes; la creación de drenajes longitudinales y transversales, para favorecer la evacuación y la circulación del agua sobre los caminos, así como otras actuaciones sobre pasos canadienses o cunetas.
La Junta de Andalucía ha impulsado un proyecto en el Parque Natural Montes de Málaga que consiste en utilizar los fondos procedentes del aprovechamiento forestal para sufragar los costes derivados de los tratamientos selvícolas.
Los trabajos forestales y mejoras que la Consejería de Medio Ambiente está llevando a cabo se desarrollan en el monte Cuenca del Guadalmedina, enclave que ha visitado este jueves el titular andaluz de este departamento, José Juan Díaz Trillo.
Ha explicado que, mediante los fondos que genera el aprovechamiento forestal, la Junta está actuando sobre una masa de pinos debilitados y apilados en una zona de alta densidad, adecuando una superficie de 310 hectáreas en los Montes de Málaga sin coste alguno por una empresa adjudicataria por licitación pública del Gobierno andaluz, que extrae la materia prima.
En concreto, se desarrollan tareas forestales y mejoras de forma autofinanciada por los ingresos de la madera y la astilla generada, "sin necesidad de inversión pública", ha señalado y ha explicado que "tras años de trabajo", esta situación se ha logrado optimizando la diversificación de los productos mediante la clasificación desde el inicio de los trabajos y la modernización y tecnificación de los procesos de ejecución.
También se ha conseguido reducir los costes de eliminación de residuos, "principal factor que impedía alcanzar la autogestión de este espacio", ha apuntado Díaz Trillo, destacando, además, "los beneficios que esta experiencia está aportando a los montes malagueños, tanto directos como indirectos".
"Permite un aumento de la biodiversidad, la reducción del combustible vegetal para evitar incendios forestales, así como la propia reducción de costes en los tratamientos selvícolas", ha asegurado. Entre los beneficios directos, ha señalado "las nuevas oportunidades empresariales que brinda a los empresarios de la zona, el abastecimiento a la demanda del sector industrial o el fomento del empleo y la profesionalización y modernización del sector forestal".
En los Montes de Málaga se llevan a cabo dos tipos de aprovechamientos: de madera y de leñas, obteniéndose cuatro tipos de productos —de los fustes, madera gruesa de sierra y 'de cánter', destinada a la fabricación de tabla y tablilla—, y de las ramas y raberones, madera en rollo para la fabricación de tableros de aglomerado y astillas para la producción de energía, "productos altamente demandados por la industria de este sector".
El responsable andaluz de Medio Ambiente ha valorado este proyecto y ha recordado que el departamento que dirige ensaya un modelo de trabajo que puede llegar a desarrollarse en otras zonas de Andalucía, ya que "optimizando los recursos naturales que produce el monte se puede alcanzar la autogestión del mismo".
Así, ha avanzado que, pese a que los trabajos que se desarrollan en estos montes no han concluido, ya se han obtenido 6.000 toneladas de madera gruesa de sierra, 1.000 toneladas de madera 'de cánter', 273 toneladas de madera de rollo y 5.000 toneladas de astilla.
Proyecto red vía ii
En su visita al Parque Natural Montes de Málaga, Díaz Trillo ha podido comprobar el estado de ejecución que presentan los trabajos que se enmarcan en el proyecto de construcción y señalización de la red viaria de la provincia de Málaga, la Red Vía II, cuyo principal objetivo es la prevención de incendios forestales.
Red Vía II cuenta con una inversión superior a los 5,7 millones de euros, que se repartirán por las diferentes comarcas según las necesidades de las mismas. Concretamente, se contemplan actuaciones en 40 términos municipales de la provincia, correspondientes a las comarcas del Guadalhorce, la Axarquía, Costa del Sol Occidental, Comarca Norte, Serranía de Ronda y Málaga.
Los trabajos que se van a desarrollar durante la ejecución del proyecto consisten en el acondicionamiento de los firmes; la creación de drenajes longitudinales y transversales, para favorecer la evacuación y la circulación del agua sobre los caminos, así como otras actuaciones sobre pasos canadienses o cunetas.
«Los Bosques en España» Presentación por el Subdirector General y responsable del Departamento Forestal de la FAO
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El Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) ha preparado el presente capítulo especial sobre bosques, en el marco de su Informe Sostenibilidad en España 2011, con ocasión dela celebración del Año Internacional de los Bosques. La Asamblea General de Naciones Unidas acordó en 2006 celebrar en 2011 este importante evento. A lo largo del año se han multiplicado las iniciativas públicas, privadas y a todos los niveles para elevar la conciencia social sobre la realidad de los bosques y sus vitales aportaciones a la calidad de vida y al funcionamiento del Planeta con el objetivo de situar a los bosques en el centro del debate social y, por ende, político. En este marco quisiera agradecer al OSE su oportuna iniciativa.
A lo largo de este informe un panel de prestigiosos autores describen la situación de los bosques tanto a escala global como española, sus amenazas, especialmente relacionadas con el cambio climático, así como estrategias de gestión forestal sostenible y de restauración forestal.
El momento actual no puede ser más oportuno, más allá de la celebración del Año Internacional de los Bosques. Por un lado y por primera vez se observa una clara tendencia de ralentización de la deforestación a escala mundial e incluso en dos importante regiones como son Asia y el Cercano Oriente, la deforestación se ha superado y los bosques están ampliando su extensión como ya lo venían haciendo desde hace un siglo en Europa y más recientemente en Norteamérica.
Pese a haber quedado relegados en una primera instancia en el Convenio de Kyoto, la evidencia del rol clave de la vegetación y especialmente de los bosques en el balance de carbono de la atmósfera junto a una acción coordinada de diferentes organismos forestales a escala internacional - entre los que destaca la celebración del Forest Day organizado por el Partenariado Colaborativo de Bosques durante las COP de la Convención Marco de Cambio Climático (UNFCCC) - ha permitido corregir esta situación. De hecho uno de los primeros grandes acuerdos para el futuro acuerdo global sobre cambio climático que substituya a Kyoto ha sido el mecanismo REDD+ (reducción de emisiones procedentes de deforestación y degradación forestal) aprobado en la pasada Cumbre de Cancún.
REDD+ permitirá cuando esté plenamente implementado reducir significativamente las emisiones de carbono a un coste altamente competitivo a la vez de asegurar importantes co-beneficios ambientales y sociales. Los países en vías de desarrollo recibirán una compensación proporcional a las reducciones adicionales de emisiones que vayan más allá de la línea de base o referencia (escenario business as usual). El reto ahora es conseguir el acuerdo global post-Kyoto que permita financiar los correspondientes flujos financieros estimados en al menos 30.000 millones $/año de los mercados de emisiones evitando lastrar los menguados presupuestos de cooperación debido a la crisis económica.
No obstante, si se pretende ganar la batalla al cambio climático, es necesario, junto a objetivos ambiciosos de reducción de emisiones de carbón fósil y la reducción de la deforestación en los países tropicales, reconocer el rol de sumidero de los bosques templados y boreales de los países desarrollados que ya hoy compensan considerablemente sus emisiones. Europa actualmente secuestra más del 10% de sus emisiones de carbono gracias al aumento de la superficie forestal y de sus existencias de carbono/ha. Por ello deben desarrollarse mecanismos en el marco de LULUCF que permitan reforzar la ya significativa capacidad de secuestro de los bosques templados y boreales.
En segundo lugar, los escenarios de crecimiento de la población mundial hasta 9.000 millones de personas en 2050, la mejora cualitativa y cuantitativa de la dieta prevista y deseable y la transición hacia modelos energéticos más sostenibles (energías renovables) condicionan un escenario con una presión considerable sobre el territorio tanto para suministrar alimentos, como materias primas renovables y bioenergía. Ello obligará a optimizar los usos del territorio identificando áreas degradadas o infrautilizadas para su restauración, zonas de uso potencial agro-forestal, así como el aprovechamiento coordinado de los subproductos como materia prima y/o bioenergía.
Metodologías como el análisis del ciclo de vida pueden permitir optimizar los usos entre el destino material o energético siguiendo un modelo de cascada. En todo caso las diferentes demandas sociales (biodiversidad, carbono, suelo, agua, paisaje, materias primas) deberán de combinarse de forma inteligente y en sinergia, mucho más que separadamente, dada la creciente limitación espacial. De hecho las zonas del Planeta donde antes se ha impuesto una gestión sostenible de los recursos naturales son precisamente las más pobladas porque allí se aprecia e integran con mayor facilidad los límites del espacio en el bagaje cultural.
En tercer lugar si existe un ámbito que no ha recibido suficiente atención hasta la fecha, han sido los bosques secos que constituyen un 25% de los bosques del Planeta. Sus amenazas por el cambio climático y la pérdida de suelo fértil son mucho más serias que las de cualquier otra zona y por el contrario las potencialidades de restauración son en general más viables al tratarse en muchos casos de deforestaciones históricas. Con ello además se estabilizan socialmente países inestables y a largo plazo se restaura el suelo y se puede llegar a mitigar el cambio climático moderadamente gracias a las grandes extensiones disponibles.
En cuarto lugar se observa un creciente reconocimiento a la necesidad de prestar más atención a los aspectos sociales y culturales de los bosques. Entre ellos destaca la necesidad de implementar políticas forestales y de recursos naturales más participativas, involucrar a las comunidades locales en la gestión forestal y establecer mecanismos financieros innovadores como el pago por servicios ambientales. Se ha constatado que los mejores índices de conservación forestal incluida biodiversidad no se dan en las zonas bajo gestión estatal o espacios protegidos sino en aquellos gestionados por comunidades locales. Por ello, los procesos cuidadosos de devolución de las responsabilidades de la gestión forestal a las poblaciones locales, en muchos casos indígenas, están recibiendo un impulso destacado que requiere de mecanismos de apoyo destinados al refuerzo de las capacidades. El implícito aumento de bosques de propiedad gestión privada o comunal requiere de mecanismos financieros que permita a estas poblaciones asumir la provisión de servicios ambientales - externalidades positivas - clave para la sociedad. Al igual que en la política ambiental clásica destinada a la reducción de las externalidades negativas, la solución pasa por la internalización de las externalidades aunque en este caso sean de signo contrario. El pago por servicios ambientales implantado a gran escala forestal por primera vez en 1996 en Costa Rica ha dado excelentes resultados y se está extendiendo a muchos otros países, curiosamente menos en Europa donde especialmente en el área mediterránea y alpina estaría muy indicado.
Quisiera finalizar recordando que el principio de sostenibilidad que define este informe tiene un evidente origen forestal. Hace casi 300 años, en 1713, Karlowitz lo definía por primera vez como Nachhaltigkeit en alemán y supuso el fundamento teórico para el arranque de la ciencia y gestión forestal moderna. Definido como el uso por la gestión actual de los recursos forestales de tal manera que no consuma ni condicione los derechos de las futuras generaciones constituyó sin duda una de las más preclaras contribuciones de la Ilustración europea al progreso de la Humanidad. En un recurso donde la tasa de reposición es muy baja y el capital y la renta son idénticos la genialidad de la relación virtual, entre el crecimiento anual en los anillos de los árboles y el aprovechamiento de un volumen concentrado equivalente supuso un cambio radical en el uso de los bosques que se expandió rápidamente hacia todos los continentes. La progresiva mutación de este principio, especialmente gracias al Informe Bruntland de 1987 no ha modificado los aspectos substantivos del principio.
Únicamente me resta desear al lector una amena e instructiva lectura de este oportuno informe sobre nuestros bosques
Documentos:
fuente: Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE)
A lo largo de este informe un panel de prestigiosos autores describen la situación de los bosques tanto a escala global como española, sus amenazas, especialmente relacionadas con el cambio climático, así como estrategias de gestión forestal sostenible y de restauración forestal.
El momento actual no puede ser más oportuno, más allá de la celebración del Año Internacional de los Bosques. Por un lado y por primera vez se observa una clara tendencia de ralentización de la deforestación a escala mundial e incluso en dos importante regiones como son Asia y el Cercano Oriente, la deforestación se ha superado y los bosques están ampliando su extensión como ya lo venían haciendo desde hace un siglo en Europa y más recientemente en Norteamérica.
Pese a haber quedado relegados en una primera instancia en el Convenio de Kyoto, la evidencia del rol clave de la vegetación y especialmente de los bosques en el balance de carbono de la atmósfera junto a una acción coordinada de diferentes organismos forestales a escala internacional - entre los que destaca la celebración del Forest Day organizado por el Partenariado Colaborativo de Bosques durante las COP de la Convención Marco de Cambio Climático (UNFCCC) - ha permitido corregir esta situación. De hecho uno de los primeros grandes acuerdos para el futuro acuerdo global sobre cambio climático que substituya a Kyoto ha sido el mecanismo REDD+ (reducción de emisiones procedentes de deforestación y degradación forestal) aprobado en la pasada Cumbre de Cancún.
REDD+ permitirá cuando esté plenamente implementado reducir significativamente las emisiones de carbono a un coste altamente competitivo a la vez de asegurar importantes co-beneficios ambientales y sociales. Los países en vías de desarrollo recibirán una compensación proporcional a las reducciones adicionales de emisiones que vayan más allá de la línea de base o referencia (escenario business as usual). El reto ahora es conseguir el acuerdo global post-Kyoto que permita financiar los correspondientes flujos financieros estimados en al menos 30.000 millones $/año de los mercados de emisiones evitando lastrar los menguados presupuestos de cooperación debido a la crisis económica.
No obstante, si se pretende ganar la batalla al cambio climático, es necesario, junto a objetivos ambiciosos de reducción de emisiones de carbón fósil y la reducción de la deforestación en los países tropicales, reconocer el rol de sumidero de los bosques templados y boreales de los países desarrollados que ya hoy compensan considerablemente sus emisiones. Europa actualmente secuestra más del 10% de sus emisiones de carbono gracias al aumento de la superficie forestal y de sus existencias de carbono/ha. Por ello deben desarrollarse mecanismos en el marco de LULUCF que permitan reforzar la ya significativa capacidad de secuestro de los bosques templados y boreales.
En segundo lugar, los escenarios de crecimiento de la población mundial hasta 9.000 millones de personas en 2050, la mejora cualitativa y cuantitativa de la dieta prevista y deseable y la transición hacia modelos energéticos más sostenibles (energías renovables) condicionan un escenario con una presión considerable sobre el territorio tanto para suministrar alimentos, como materias primas renovables y bioenergía. Ello obligará a optimizar los usos del territorio identificando áreas degradadas o infrautilizadas para su restauración, zonas de uso potencial agro-forestal, así como el aprovechamiento coordinado de los subproductos como materia prima y/o bioenergía.
Metodologías como el análisis del ciclo de vida pueden permitir optimizar los usos entre el destino material o energético siguiendo un modelo de cascada. En todo caso las diferentes demandas sociales (biodiversidad, carbono, suelo, agua, paisaje, materias primas) deberán de combinarse de forma inteligente y en sinergia, mucho más que separadamente, dada la creciente limitación espacial. De hecho las zonas del Planeta donde antes se ha impuesto una gestión sostenible de los recursos naturales son precisamente las más pobladas porque allí se aprecia e integran con mayor facilidad los límites del espacio en el bagaje cultural.
En tercer lugar si existe un ámbito que no ha recibido suficiente atención hasta la fecha, han sido los bosques secos que constituyen un 25% de los bosques del Planeta. Sus amenazas por el cambio climático y la pérdida de suelo fértil son mucho más serias que las de cualquier otra zona y por el contrario las potencialidades de restauración son en general más viables al tratarse en muchos casos de deforestaciones históricas. Con ello además se estabilizan socialmente países inestables y a largo plazo se restaura el suelo y se puede llegar a mitigar el cambio climático moderadamente gracias a las grandes extensiones disponibles.
En cuarto lugar se observa un creciente reconocimiento a la necesidad de prestar más atención a los aspectos sociales y culturales de los bosques. Entre ellos destaca la necesidad de implementar políticas forestales y de recursos naturales más participativas, involucrar a las comunidades locales en la gestión forestal y establecer mecanismos financieros innovadores como el pago por servicios ambientales. Se ha constatado que los mejores índices de conservación forestal incluida biodiversidad no se dan en las zonas bajo gestión estatal o espacios protegidos sino en aquellos gestionados por comunidades locales. Por ello, los procesos cuidadosos de devolución de las responsabilidades de la gestión forestal a las poblaciones locales, en muchos casos indígenas, están recibiendo un impulso destacado que requiere de mecanismos de apoyo destinados al refuerzo de las capacidades. El implícito aumento de bosques de propiedad gestión privada o comunal requiere de mecanismos financieros que permita a estas poblaciones asumir la provisión de servicios ambientales - externalidades positivas - clave para la sociedad. Al igual que en la política ambiental clásica destinada a la reducción de las externalidades negativas, la solución pasa por la internalización de las externalidades aunque en este caso sean de signo contrario. El pago por servicios ambientales implantado a gran escala forestal por primera vez en 1996 en Costa Rica ha dado excelentes resultados y se está extendiendo a muchos otros países, curiosamente menos en Europa donde especialmente en el área mediterránea y alpina estaría muy indicado.
Quisiera finalizar recordando que el principio de sostenibilidad que define este informe tiene un evidente origen forestal. Hace casi 300 años, en 1713, Karlowitz lo definía por primera vez como Nachhaltigkeit en alemán y supuso el fundamento teórico para el arranque de la ciencia y gestión forestal moderna. Definido como el uso por la gestión actual de los recursos forestales de tal manera que no consuma ni condicione los derechos de las futuras generaciones constituyó sin duda una de las más preclaras contribuciones de la Ilustración europea al progreso de la Humanidad. En un recurso donde la tasa de reposición es muy baja y el capital y la renta son idénticos la genialidad de la relación virtual, entre el crecimiento anual en los anillos de los árboles y el aprovechamiento de un volumen concentrado equivalente supuso un cambio radical en el uso de los bosques que se expandió rápidamente hacia todos los continentes. La progresiva mutación de este principio, especialmente gracias al Informe Bruntland de 1987 no ha modificado los aspectos substantivos del principio.
Únicamente me resta desear al lector una amena e instructiva lectura de este oportuno informe sobre nuestros bosques
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fuente: Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE)
01 diciembre 2011
Quemar residuos vegetales sin autorización nos puede costar hasta 500 euros
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La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una nueva campaña de quema de residuos vegetales y que el Cuerpo de Agentes Forestales llevará a cabo hasta el próximo 15 de mayo. Dicho camapaña tiene como principal objetivo reducir el riesgo de incendios así como evitar la pérdida de suelo fértil, la desertización y la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
Las multas, para aquellos que lleven a cabo quemas de residuos sin haber solicitado una autorización previa pueden oscilar entre 300 y 500 euros. Solo el año pasado se tramitaron cerca de 13.000 solicitudes para el uso del fuego en terreno forestal.
Para obtener una autorización, los Agentes Forestales inspeccionan, estudian y valoran el lugar donde se realizará la quema de los residuos vegetales y la comunicará a la Consejería de Presidencia y Justicia indicando las medidas preventivas establecidas.
Diez fincas de Menorca acogerán pruebas piloto para mejorar la gestión forestal y adaptarla al cambio climático
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El programa Life+Boscos llega a su segunda fase y con ella la entrada en escena de diez fincas de la Isla, que prestarán sus zonas boscosas para realizar pruebas piloto dirigidas a mejorar la gestión forestal y adaptarla a un contexto de cambio climático.
Antes del verano que viene, estos diez ‘llocs' se dejarán guiar en la implantación de medidas, por ejemplo, a favorecer el pasto en los bosques, incrementar el aprovechamiento de la leña y las ramas, arreglar paredes, prevenir incendios o crear itinerarios interpretativos.
El resultado de las pruebas, enfocadas a prevenir los riesgos intrínsecos al cambio climático, será la elaboración de un plan de gestión forestal personalizado para cada finca, que luego será utilizado como modelo para instaurarlo no sólo en Menorca sino en la Unión Europea, que financia al 50% los 245.000 euros que cuesta esta segunda fase del proyecto Life+Boscos.
Está previsto que en las próximas semanas el Consell y las fincas participantes (escogidas entre las veinte que se presentaron) firmen los correspondientes convenios, paso previo imprescindible para iniciar las pruebas piloto. El criterio seguido para escoger las fincas ha sido el de priorizar aquellas zonas boscosas susceptibles de ofrecer la mayor información posible.
El conseller de Economia i Medi Ambient, Fernando Villalonga, y uno de los técnicos del proyecto, Miquel Truyol, explicaron ayer los detalles de estas pruebas en las fincas menorquinas, que afectan a unas zonas boscosas que «han pasado de un aprovechamiento intensivo a prácticamente el abandono», en palabras de Villalonga.
Tras las pruebas llegará el momento de ejecutar los planes forestales, unificar toda la información y divulgarla, un proceso que debe culminar antes de que expire el plazo del proyecto Life+Boscos, fijado para el 31 de diciembre de 2013.
El programa Life+Boscos llega a su segunda fase y con ella la entrada en escena de diez fincas de la Isla, que prestarán sus zonas boscosas para realizar pruebas piloto dirigidas a mejorar la gestión forestal y adaptarla a un contexto de cambio climático.
Antes del verano que viene, estos diez ‘llocs' se dejarán guiar en la implantación de medidas, por ejemplo, a favorecer el pasto en los bosques, incrementar el aprovechamiento de la leña y las ramas, arreglar paredes, prevenir incendios o crear itinerarios interpretativos.
El resultado de las pruebas, enfocadas a prevenir los riesgos intrínsecos al cambio climático, será la elaboración de un plan de gestión forestal personalizado para cada finca, que luego será utilizado como modelo para instaurarlo no sólo en Menorca sino en la Unión Europea, que financia al 50% los 245.000 euros que cuesta esta segunda fase del proyecto Life+Boscos.
Está previsto que en las próximas semanas el Consell y las fincas participantes (escogidas entre las veinte que se presentaron) firmen los correspondientes convenios, paso previo imprescindible para iniciar las pruebas piloto. El criterio seguido para escoger las fincas ha sido el de priorizar aquellas zonas boscosas susceptibles de ofrecer la mayor información posible.
El conseller de Economia i Medi Ambient, Fernando Villalonga, y uno de los técnicos del proyecto, Miquel Truyol, explicaron ayer los detalles de estas pruebas en las fincas menorquinas, que afectan a unas zonas boscosas que «han pasado de un aprovechamiento intensivo a prácticamente el abandono», en palabras de Villalonga.
Tras las pruebas llegará el momento de ejecutar los planes forestales, unificar toda la información y divulgarla, un proceso que debe culminar antes de que expire el plazo del proyecto Life+Boscos, fijado para el 31 de diciembre de 2013.
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