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20 septiembre 2011
Los informes de impacto ambiental no revelan la mortalidad real de las aves
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Un estudio del CSIC analiza el índice de accidentes de aves por aerogeneradores
El impacto estimado en los informes ambientales previos a la concesión de licencias de parques eólicos no se corresponde con las cifras reales de mortalidad de aves. Esta es una de las principales conclusiones a las que ha llegado un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que ha sido publicado en el último número de la revista Journal of Applied Ecology. La investigación sugiere que las administraciones públicas podrían haber estado concediendo permisos de construcción de parques de aerogeneradores basándose en criterios erróneos.
“Este trabajo demuestra por primera vez que la metodología para estimar el impacto de los parques eólicos empleada en España, que es similar a la de Europa y Estados Unidos, es inadecuada”, explica el investigador del CSIC Miguel Ferrer, de la Estación Biológica de Doñana. La investigación compara los datos recopilados durante tres años en 20 parques eólicos con las cifras estimadas para estas instalaciones en el estudio de impacto ambiental previo a su construcción, así como con otros 33 proyectos de campos eólicos que no obtuvieron la aprobación por parte de la Administración. Todos los emplazamientos estudiados se situaban en la región andaluza de Tarifa.
Según Ferrer, “los datos del estudio indican que durante los últimos años se han autorizado parques eólicos que según los estudios previos eran seguros cuando, en realidad, su mortalidad ha resultado ser muy elevada una vez operativos. Del mismo modo, es muy posible que siguiendo esos criterios erróneos se haya denegado la autorización a parques eólicos que hubiesen sido seguros para las aves”.
Importancia del emplazamiento de cada turbina
En la actualidad los estudios de impacto previos a la construcción se hacen midiendo los parámetros del parque eólico, que suele tener más de 20 turbinas, como conjunto. Sin embargo, los resultados de la investigación demuestran que la cifra de mortalidad de aves y su distribución varía mucho entre turbinas contiguas, ya que las corrientes de viento y la orografía de la zona determinan el comportamiento de las aves.
Por ello, los investigadores proponen en este estudio que la evaluación y la autorización para el emplazamiento de los futuros parques eólicos se base en el análisis de los parámetros de cada aerogenerador de forma individual y no en el conjunto del parque. Además, la investigación sugiere el uso de tecnologías, como las simulaciones previas en túneles de viento, que permitan incrementar la calidad de las estimaciones de riesgo, para poder compatibilizar la generación de energía no contaminante y la conservación de la biodiversidad.
Previsiones y mortalidad real
Los parques eólicos generan poca o ninguna contaminación. Sin embargo, uno de sus principales impactos adversos es la mortalidad de aves por colisiones con los rotores de las turbinas. “En este trabajo comparamos los datos que constan en los estudios de impacto ambiental con los choches de pájaros por turbina y año en cada uno de los 20 parques construidos y vimos que apenas había correlación entre unas cifras y otras”, comenta Ferrer.
Según esta investigación, la mortalidad de las aves varía mucho de un parque a otro y algunas especies se ven más afectadas que otras. En concreto, la tasa de rapaces estrelladas contra las turbinas fue la más alta de las registradas hasta el momento para este tipo de aves. La especie que más víctimas reportó fue el buitre leonado, con un 23% de las muertes.
Miguel Ferrer, Manuela de Lucas, Guyonne F. E. Janss, Eva Casado, Antonio R. Muñoz, Marc J. Bechard y Cecilia P. Calabuig. Weak relationship between risk assessment studies and recorded mortality in wind farms. Journal of Applied Ecology. DOI: 10.1111/j.1365-2664.2011.02054.x
fuente: CSIC
El impacto estimado en los informes ambientales previos a la concesión de licencias de parques eólicos no se corresponde con las cifras reales de mortalidad de aves. Esta es una de las principales conclusiones a las que ha llegado un estudio internacional liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y que ha sido publicado en el último número de la revista Journal of Applied Ecology. La investigación sugiere que las administraciones públicas podrían haber estado concediendo permisos de construcción de parques de aerogeneradores basándose en criterios erróneos.
“Este trabajo demuestra por primera vez que la metodología para estimar el impacto de los parques eólicos empleada en España, que es similar a la de Europa y Estados Unidos, es inadecuada”, explica el investigador del CSIC Miguel Ferrer, de la Estación Biológica de Doñana. La investigación compara los datos recopilados durante tres años en 20 parques eólicos con las cifras estimadas para estas instalaciones en el estudio de impacto ambiental previo a su construcción, así como con otros 33 proyectos de campos eólicos que no obtuvieron la aprobación por parte de la Administración. Todos los emplazamientos estudiados se situaban en la región andaluza de Tarifa.
Según Ferrer, “los datos del estudio indican que durante los últimos años se han autorizado parques eólicos que según los estudios previos eran seguros cuando, en realidad, su mortalidad ha resultado ser muy elevada una vez operativos. Del mismo modo, es muy posible que siguiendo esos criterios erróneos se haya denegado la autorización a parques eólicos que hubiesen sido seguros para las aves”.
Importancia del emplazamiento de cada turbina
En la actualidad los estudios de impacto previos a la construcción se hacen midiendo los parámetros del parque eólico, que suele tener más de 20 turbinas, como conjunto. Sin embargo, los resultados de la investigación demuestran que la cifra de mortalidad de aves y su distribución varía mucho entre turbinas contiguas, ya que las corrientes de viento y la orografía de la zona determinan el comportamiento de las aves.
Por ello, los investigadores proponen en este estudio que la evaluación y la autorización para el emplazamiento de los futuros parques eólicos se base en el análisis de los parámetros de cada aerogenerador de forma individual y no en el conjunto del parque. Además, la investigación sugiere el uso de tecnologías, como las simulaciones previas en túneles de viento, que permitan incrementar la calidad de las estimaciones de riesgo, para poder compatibilizar la generación de energía no contaminante y la conservación de la biodiversidad.
Previsiones y mortalidad real
Los parques eólicos generan poca o ninguna contaminación. Sin embargo, uno de sus principales impactos adversos es la mortalidad de aves por colisiones con los rotores de las turbinas. “En este trabajo comparamos los datos que constan en los estudios de impacto ambiental con los choches de pájaros por turbina y año en cada uno de los 20 parques construidos y vimos que apenas había correlación entre unas cifras y otras”, comenta Ferrer.
Según esta investigación, la mortalidad de las aves varía mucho de un parque a otro y algunas especies se ven más afectadas que otras. En concreto, la tasa de rapaces estrelladas contra las turbinas fue la más alta de las registradas hasta el momento para este tipo de aves. La especie que más víctimas reportó fue el buitre leonado, con un 23% de las muertes.
Miguel Ferrer, Manuela de Lucas, Guyonne F. E. Janss, Eva Casado, Antonio R. Muñoz, Marc J. Bechard y Cecilia P. Calabuig. Weak relationship between risk assessment studies and recorded mortality in wind farms. Journal of Applied Ecology. DOI: 10.1111/j.1365-2664.2011.02054.x
fuente: CSIC
Curso 'Programas de Reintroducción del Quebrantahuesos en Europa'
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SEVILLA, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Gypaetus y el Centro de Capacitación y Experimentación Forestal de Vadillo-Castril, en Cazorla (Jaén), organizan, desde este martes, y hasta el viernes 23 de septiembre, el curso internacional 'Programas de Reintroducción del Quebrantahuesos en Europa', una oportunidad para conocer los resultados de la reintroducción de esta especie en otros países del Viejo Continente.
El objetivo de esta acción formativa, según ha informado la Fundación en una nota, es transmitir el conocimiento acumulado a lo largo de más de 30 años de actividad de los dos principales proyectos europeos para la reintroducción de quebrantahuesos en Los Alpes, que concentra a Austria, Francia, Italia y Suiza; y Andalucía, así como profundizar en los nuevos proyectos en Francia y España, en concreto en los Picos de Europa; y en el estado actual de la población pirenaica.
El director facultativo del Programa de Reintroducción de Quebrantahuesos en Andalucía, Rafael Arenas, se encargará de abrir el programa docente con una ponencia sobre el pasado, presente y futuro del proyecto en la comunidad autónoma. Como el resto de comunicaciones, tendrá lugar en el Centro de Capacitación forestal de Vadillo-Castril, este martes.
El Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía es un proyecto de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía que ejecuta la Fundación Gypaetus y tiene por objeto devolver a las sierras del sur peninsular una especie única, extinguida en Andalucía a finales de la década de los 80. Desde entonces el Gobierno autonómico trabaja por la reintroducción, creándose en 1996 el Centro de Cría de Cazorla y en 2006 se produjeron las primeras liberaciones de quebrantahuesos. El Centro de Cría de Cazorla ha obtenido resultados históricos de nacimientos este año con nueve pollos en total de siete parejas reproductoras.
El curso ha cubierto las 40 plazas ofertadas y asisten personas interesadas específicamente en los contenidos del mismo y de forma general en proyectos de reintroducción y conservación de especies amenazadas. Durante 30 horas lectivas, expertos y científicos del prestigio de José Antonio Donázar, investigador especializado en quebrantahuesos de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), abordarán las directrices de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), explicarán técnicas y resultados de cría en cautividad, cría campestre y seguimiento de ejemplares liberados, así como la exposición de resultados de estudios de viabilidad, erradicación de amenazas y, entre otros contenidos, se centran en las líneas de divulgación de los diferentes proyectos para sensibilizar a las poblaciones locales.
Del mismo modo, el curso tiene previsto impartir clases magistrales y salidas de campo al Centro de Cría de Quebrantahuesos de Cazorla y a una de las áreas de hacking del proyecto andaluz en la Cueva Los Centenares, en la Sierra de Segura.
SEVILLA, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -
La Fundación Gypaetus y el Centro de Capacitación y Experimentación Forestal de Vadillo-Castril, en Cazorla (Jaén), organizan, desde este martes, y hasta el viernes 23 de septiembre, el curso internacional 'Programas de Reintroducción del Quebrantahuesos en Europa', una oportunidad para conocer los resultados de la reintroducción de esta especie en otros países del Viejo Continente.
El objetivo de esta acción formativa, según ha informado la Fundación en una nota, es transmitir el conocimiento acumulado a lo largo de más de 30 años de actividad de los dos principales proyectos europeos para la reintroducción de quebrantahuesos en Los Alpes, que concentra a Austria, Francia, Italia y Suiza; y Andalucía, así como profundizar en los nuevos proyectos en Francia y España, en concreto en los Picos de Europa; y en el estado actual de la población pirenaica.
El director facultativo del Programa de Reintroducción de Quebrantahuesos en Andalucía, Rafael Arenas, se encargará de abrir el programa docente con una ponencia sobre el pasado, presente y futuro del proyecto en la comunidad autónoma. Como el resto de comunicaciones, tendrá lugar en el Centro de Capacitación forestal de Vadillo-Castril, este martes.
El Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía es un proyecto de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía que ejecuta la Fundación Gypaetus y tiene por objeto devolver a las sierras del sur peninsular una especie única, extinguida en Andalucía a finales de la década de los 80. Desde entonces el Gobierno autonómico trabaja por la reintroducción, creándose en 1996 el Centro de Cría de Cazorla y en 2006 se produjeron las primeras liberaciones de quebrantahuesos. El Centro de Cría de Cazorla ha obtenido resultados históricos de nacimientos este año con nueve pollos en total de siete parejas reproductoras.
El curso ha cubierto las 40 plazas ofertadas y asisten personas interesadas específicamente en los contenidos del mismo y de forma general en proyectos de reintroducción y conservación de especies amenazadas. Durante 30 horas lectivas, expertos y científicos del prestigio de José Antonio Donázar, investigador especializado en quebrantahuesos de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), abordarán las directrices de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), explicarán técnicas y resultados de cría en cautividad, cría campestre y seguimiento de ejemplares liberados, así como la exposición de resultados de estudios de viabilidad, erradicación de amenazas y, entre otros contenidos, se centran en las líneas de divulgación de los diferentes proyectos para sensibilizar a las poblaciones locales.
Del mismo modo, el curso tiene previsto impartir clases magistrales y salidas de campo al Centro de Cría de Quebrantahuesos de Cazorla y a una de las áreas de hacking del proyecto andaluz en la Cueva Los Centenares, en la Sierra de Segura.
18 septiembre 2011
Año 2011. Un total de 650 incendios forestales arrasaron 6.000 hectáreas forestales en Cantabria
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SANTANDER, 17 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un total de 650 incendios forestales se han registrado en Cantabria entre enero y septiembre, meses en los que se han quemado unas 6.000 hectáreas forestales, de las que cerca de un 20 por ciento corresponden a superficie arbolada.
La mayor parte de estos incendios han sido intencionados, según han explicado a Europa Press fuentes del Gobierno de Cantabria, que indicaron que el objetivo de estas quemas es regenerar pastos para la ganadería extensiva.
Las comarcas más afectadas han sido Pas, Miera, Soba, Saja, Nansa y Besaya, al ser las zonas donde se han quemado más hectáreas forestales en la comunidad cántabra en los primeros nueve meses del año.
Esta es cifra es inferior de momento en 166 fuegos a los 816 que se registraron el año pasado, tal y como refleja la memoria de 2010 de la Fiscalía Superior de Cantabria. De ellos, un total de 764 lo fueron de menos de una hectárea.
Además, el año pasado ardió una superficie forestal de vegetación leñosa de 6.497,91 hectáreas, de las cuales solo 631 afectaron a superficie arbolada. Por su parte, la vegetación herbácea quemada ascendió a 1.423,83 hectáreas.
Los autores de los incendios también fueron, en su mayor parte, ganaderos que pretendían ganar terreno para pastos, en unas acciones que acabaron llegando a los tribunales. Así, se incoaron 197 diligencias por delito de incendio forestal, y todas las sentencias que se produjeron fueron condenatorias, en algunos casos, tras presentarse recurso.
Por otro lado, los incendios forestales del pasado año causaron a Cantabria pérdidas económicas por valor de 4,4 millones de euros, a los que se sumaron los gastos de extinción, cifrados en 178.075 euros.
SANTANDER, 17 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un total de 650 incendios forestales se han registrado en Cantabria entre enero y septiembre, meses en los que se han quemado unas 6.000 hectáreas forestales, de las que cerca de un 20 por ciento corresponden a superficie arbolada.
La mayor parte de estos incendios han sido intencionados, según han explicado a Europa Press fuentes del Gobierno de Cantabria, que indicaron que el objetivo de estas quemas es regenerar pastos para la ganadería extensiva.
Las comarcas más afectadas han sido Pas, Miera, Soba, Saja, Nansa y Besaya, al ser las zonas donde se han quemado más hectáreas forestales en la comunidad cántabra en los primeros nueve meses del año.
Esta es cifra es inferior de momento en 166 fuegos a los 816 que se registraron el año pasado, tal y como refleja la memoria de 2010 de la Fiscalía Superior de Cantabria. De ellos, un total de 764 lo fueron de menos de una hectárea.
Además, el año pasado ardió una superficie forestal de vegetación leñosa de 6.497,91 hectáreas, de las cuales solo 631 afectaron a superficie arbolada. Por su parte, la vegetación herbácea quemada ascendió a 1.423,83 hectáreas.
Los autores de los incendios también fueron, en su mayor parte, ganaderos que pretendían ganar terreno para pastos, en unas acciones que acabaron llegando a los tribunales. Así, se incoaron 197 diligencias por delito de incendio forestal, y todas las sentencias que se produjeron fueron condenatorias, en algunos casos, tras presentarse recurso.
Por otro lado, los incendios forestales del pasado año causaron a Cantabria pérdidas económicas por valor de 4,4 millones de euros, a los que se sumaron los gastos de extinción, cifrados en 178.075 euros.
17 septiembre 2011
Los cilindros de madera quieren tumbar al gasóleo
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La biomasa se ha convertido en una de las energías renovables con más proyección en España. Primero, por sus beneficios medioambientales, ya que su utilización podría contribuir con la reducción de unas 8.500 toneladas de CO2 al año. Y segundo, por la generación de riqueza. Margarita de Gregorio, coordinadora en la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), asegura que el sector de la biomasa podría generar, hasta 2020, más de 60.000 puestos de trabajos directos e indirectos.
Uno de sus usos con más potencial es la fabricación de pellets, es decir, pequeños cilindros de madera comprimida a base de virutas, astillas y serrines procedentes de residuos forestales y podas. Estos cilindros, de unos seis milímetros de diámetro, cuentan con una alta densidad energética y se utilizan como combustible para las calderas, en sustitución del gasóleo. Se calcula que unos dos kilos de pellets equivalen aproximadamente a un litro de gasóleo.
España, que según la FAO cuenta con un crecimiento anual de la superficie forestal en torno a las 190.000 hectáreas, está comenzando a vivir un despertar en este campo. Los datos del último Inventario Forestal Nacional cifran en 45 millones de metros cúbicos la posibilidad anual de montes arbolados en España, si bien sólo se está aprovechando un 29% de este potencial. Así, el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía) prevé que en los próximos tres años la producción de pellets se multiplique por diez en España, alcanzando un total de 600.000 toneladas.
Inversión
Precisamente para favorecer este impulso, la secretaria de Estado de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), Teresa Ribera, anunció recientemente que el Gobierno ha destinado diez millones de euros al aprovechamiento de la biomasa forestal residual porque contribuye, además, a reducir drásticamente el riesgo de incendios como consecuencia de limpiar los montes de maleza.
En este sentido, el último Plan de Acción Nacional en Energía Renovable (Paner), presentando por el Gobierno ante la Unión Europea, establece que España deberá generar 4,85 millones de toneladas equivalentes de petróleo a partir de biomasa para usos térmicos en 2020. Esto sitúa la cifra de consumo, según Antonio Gonzalo Pérez, responsable de marketing de Avebiom (Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa), "entre nueve y 11 millones de toneladas de biomasa al año".
Así, han comenzado a surgir diversos proyectos de producción de pellets por toda la geografía nacional. Andalucía ya cuenta con media docena de plantas de fabricación y otros cuatro proyectos en Córdoba, Granada y Jaén, en las que se aprovechan restos de invernadero, orujo, orujillo y madera.
Otro de los proyectos de aprovechamiento de biomasa y fabricación de pellets se sitúa en el municipio de Valderredible (Cantabria) que, con un presupuesto de diez millones de euros, contribuirá a partir del próximo verano a la generación de 25 empleos directos y medio centenar de puestos temporales, según su alcalde Luis Fernando Fernández, en una región que sufre una despoblación que "ha llevado en los últimos años a pasar de 8.000 a 1.000 habitantes".
Pérez asegura que en el último año se han terminado de construir varias fábricas de tamaño mediano y grande "y aún hay proyectos pendientes de concluir o que están a punto de comenzar a producir". Según las cifras que maneja Avebiom, nuestro país cuenta con 32 plantas de entre 10.000 y 60.000 toneladas al año de capacidad ubicadas por todo el territorio nacional, a las que hay que añadir un número indeterminado de pequeños productores, en su mayoría relacionados con carpinterías o aserraderos.
Consumo en Europa
La utilización de este tipo de combustibles en España aún no está muy extendida, a pesar de que en el resto de Europa hace años que su consumo se consolidó. De hecho, en 2010 Europa consumió alrededor de 11 millones de toneladas de pellets, lo que supuso un crecimiento del 7% respecto a 2009. Entre los mercados europeos que demandan una mayor cantidad de este tipo de biocombustible destacan Suiza, Holanda, Bélgica e Italia que, con 750.000 estufas, es el mayor receptor de las exportaciones españolas.
El objetivo marcado por la Unión Europea de que en 2020 al menos el 20% de su consumo total de energía proceda de energías renovables, unido a la subida en los precios de los carburantes, hacen pensar que la biomasa continúe consolidándose como alternativa en los próximos años.
Sin embargo, el consumo de Europa no está equilibrado con su producción, puesto que sólo el año pasado países como Holanda, Reino Unido y Bélgica tuvieron que importar cerca de 1,6 millones de toneladas de pellets, lo que supone el doble que en 2008.
La biomasa se ha convertido en una de las energías renovables con más proyección en España. Primero, por sus beneficios medioambientales, ya que su utilización podría contribuir con la reducción de unas 8.500 toneladas de CO2 al año. Y segundo, por la generación de riqueza. Margarita de Gregorio, coordinadora en la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), asegura que el sector de la biomasa podría generar, hasta 2020, más de 60.000 puestos de trabajos directos e indirectos.
Uno de sus usos con más potencial es la fabricación de pellets, es decir, pequeños cilindros de madera comprimida a base de virutas, astillas y serrines procedentes de residuos forestales y podas. Estos cilindros, de unos seis milímetros de diámetro, cuentan con una alta densidad energética y se utilizan como combustible para las calderas, en sustitución del gasóleo. Se calcula que unos dos kilos de pellets equivalen aproximadamente a un litro de gasóleo.
España, que según la FAO cuenta con un crecimiento anual de la superficie forestal en torno a las 190.000 hectáreas, está comenzando a vivir un despertar en este campo. Los datos del último Inventario Forestal Nacional cifran en 45 millones de metros cúbicos la posibilidad anual de montes arbolados en España, si bien sólo se está aprovechando un 29% de este potencial. Así, el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía) prevé que en los próximos tres años la producción de pellets se multiplique por diez en España, alcanzando un total de 600.000 toneladas.
Inversión
Precisamente para favorecer este impulso, la secretaria de Estado de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), Teresa Ribera, anunció recientemente que el Gobierno ha destinado diez millones de euros al aprovechamiento de la biomasa forestal residual porque contribuye, además, a reducir drásticamente el riesgo de incendios como consecuencia de limpiar los montes de maleza.
En este sentido, el último Plan de Acción Nacional en Energía Renovable (Paner), presentando por el Gobierno ante la Unión Europea, establece que España deberá generar 4,85 millones de toneladas equivalentes de petróleo a partir de biomasa para usos térmicos en 2020. Esto sitúa la cifra de consumo, según Antonio Gonzalo Pérez, responsable de marketing de Avebiom (Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa), "entre nueve y 11 millones de toneladas de biomasa al año".
Así, han comenzado a surgir diversos proyectos de producción de pellets por toda la geografía nacional. Andalucía ya cuenta con media docena de plantas de fabricación y otros cuatro proyectos en Córdoba, Granada y Jaén, en las que se aprovechan restos de invernadero, orujo, orujillo y madera.
Otro de los proyectos de aprovechamiento de biomasa y fabricación de pellets se sitúa en el municipio de Valderredible (Cantabria) que, con un presupuesto de diez millones de euros, contribuirá a partir del próximo verano a la generación de 25 empleos directos y medio centenar de puestos temporales, según su alcalde Luis Fernando Fernández, en una región que sufre una despoblación que "ha llevado en los últimos años a pasar de 8.000 a 1.000 habitantes".
Pérez asegura que en el último año se han terminado de construir varias fábricas de tamaño mediano y grande "y aún hay proyectos pendientes de concluir o que están a punto de comenzar a producir". Según las cifras que maneja Avebiom, nuestro país cuenta con 32 plantas de entre 10.000 y 60.000 toneladas al año de capacidad ubicadas por todo el territorio nacional, a las que hay que añadir un número indeterminado de pequeños productores, en su mayoría relacionados con carpinterías o aserraderos.
Consumo en Europa
La utilización de este tipo de combustibles en España aún no está muy extendida, a pesar de que en el resto de Europa hace años que su consumo se consolidó. De hecho, en 2010 Europa consumió alrededor de 11 millones de toneladas de pellets, lo que supuso un crecimiento del 7% respecto a 2009. Entre los mercados europeos que demandan una mayor cantidad de este tipo de biocombustible destacan Suiza, Holanda, Bélgica e Italia que, con 750.000 estufas, es el mayor receptor de las exportaciones españolas.
El objetivo marcado por la Unión Europea de que en 2020 al menos el 20% de su consumo total de energía proceda de energías renovables, unido a la subida en los precios de los carburantes, hacen pensar que la biomasa continúe consolidándose como alternativa en los próximos años.
Sin embargo, el consumo de Europa no está equilibrado con su producción, puesto que sólo el año pasado países como Holanda, Reino Unido y Bélgica tuvieron que importar cerca de 1,6 millones de toneladas de pellets, lo que supone el doble que en 2008.
Aumentan incendios forestales en el mundo
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La frecuencia y magnitud de los incendios ha aumentado en muchos países en los últimos años debido al cambio climático y a la falta de políticas de gestión de esos fenómenos, advirtió la Asociación de Colaboración en materia de Bosques (ACB) .
'Los países deben prestar más atención a la gestión de los diversos paisajes externos a los bosques a fin de evitar el 95 por ciento de los incendios forestales derivados de actividades humanas que se practican en los bosques y las zonas adyacentes', señaló la ACB en un comunicado fechado en Roma.
"En muchos casos los incendios se inician en tierras agrícolas o de pastoreo y se propagan rápidamente en los bosques cercanos', indicó Pieter van Lierop, experto de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAOI en gestión de incendios forestales) .
'Cuando se sigue quemando basura y residuos de los cultivos, o la vegetación para abrir tierras al cultivo o la construcción, o los pastizales para intensificar su productividad, siempre existe el peligro de desencadenar grandes incendios de la vegetación o forestales, sobre todo si el clima es seco y caliente.', añadió.
Destacó que es de vital importancia tener presente la prevención de incendios y un uso correcto del fuego, no sólo en los bosques sino también en otras partes del paisaje, en particular en las tierras aledañas a los bosques.
Por ejemplo, se debe tratar de no establecer grandes superficies de bosques homogéneos en regiones de vegetación propensa a los incendios, que suele intensificarlos, y mantener en cambio un paisaje variado, con cortafuegos naturales logrados mediante la combinación de diferentes usos de la tierra.
Asimismo, contribuye a evitar grandes incendios quemar los desechos agrícolas al inicio de la temporada seca, antes de que el paisaje circundante se haya secado demasiado, y no quemarlos cuando soplen vientos fuertes.
La ACB recordó que los megaincendios que hubo en Federación de Rusia el año pasado perjudicaron más de 14 millones de hectáreas, cobraron más de 50 vidas humanas y casi fue imposible controlarlos, más que nada porque las turberas cercanas se habían drenado para regar las tierras agrícolas adyacentes.
'Esto a su vez repercutió en los bosques colindantes, que también se secaron más. La experiencia ha demostrado que es casi imposible extinguir los incendios que se producen en las turberas', dijo.
La ACB hizo hincapié en que la frecuencia e intensidad de los incendios forestales podrían reducirse incorporando la gestión de incendios en las estrategias más amplias de ordenación del paisaje y con un enfoque más integrado para combatir los incendios, que comprenda no sólo su extinción sino también prevención, control de quemas, alerta temprana y preparación.
La Asociación, que consta de 14 organizaciones internacionales y secretarías, reconoció que todo esto requiere una mayor inversión.
"Como casi todos los incendios son de origen antropogénico, los países deben invertir más en estrategias integradas de gestión de incendios, especialmente en el ámbito, frecuentemente desatendido, de la prevención', añadió Van Lierop.
Advirtió que también se deberá prestar más atención a dar seguimiento a las emisiones de carbono producidas por los incendios, por su contribución potencial al cambio climático. 'Hay que impartir capacitación a las comunidades locales para prevenir los incendios de la vegetación durante todo el año y no sólo en la temporada de incendios" , señaló.
fao.org
Los países también deben invertir en investigación de los factores sociales y económicos de los incendios, a fin de afrontar mejor sus causas subyacentes. La investigación en curso del CIFOR indica que las nociones preconcebidas sobre el origen y las causas de los incendios no siempre son acertadas y, en el mejor de los casos, las autoridades de gestión sólo suelen entender una parte de la situación.
La FAO está creando un programa de fondo fiduciario de múltiples donantes para recaudar fondos a fin de responder mejor a las demandas de los países miembros. Se prevé que esté listo para noviembre del año en curso.
La Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) publicó en 1997 unas directrices para la gestión de incendios en los bosques tropicales, que ofrecen una base a partir de la cual los responsables de las políticas y las autoridades de diferentes niveles pueden desarrollar programas y proyectos para hacer frente a problemas específicos nacionales, socioeconómicos y naturales, relacionados con los incendios en los bosques tropicales naturales y plantados.
El Director Ejecutivo de la OIMT, Emmanuel Ze Meka, aprobó el proyecto de fondo fiduciario de múltiples donantes establecido por la FAO para ayudar a los países a hacer frente a los incendios forestales, y señaló: "Tenemos el conocimiento y las políticas necesarios para reducir los daños que causan los incendios en los bosques tropicales -el principal eslabón que falta es la financiación suficiente para capacitación, equipo y tecnologías de supervisión, a fin de poder aplicar efectivamente esas políticas."
La frecuencia y magnitud de los incendios ha aumentado en muchos países en los últimos años debido al cambio climático y a la falta de políticas de gestión de esos fenómenos, advirtió la Asociación de Colaboración en materia de Bosques (ACB) .
'Los países deben prestar más atención a la gestión de los diversos paisajes externos a los bosques a fin de evitar el 95 por ciento de los incendios forestales derivados de actividades humanas que se practican en los bosques y las zonas adyacentes', señaló la ACB en un comunicado fechado en Roma.
"En muchos casos los incendios se inician en tierras agrícolas o de pastoreo y se propagan rápidamente en los bosques cercanos', indicó Pieter van Lierop, experto de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAOI en gestión de incendios forestales) .
'Cuando se sigue quemando basura y residuos de los cultivos, o la vegetación para abrir tierras al cultivo o la construcción, o los pastizales para intensificar su productividad, siempre existe el peligro de desencadenar grandes incendios de la vegetación o forestales, sobre todo si el clima es seco y caliente.', añadió.
Destacó que es de vital importancia tener presente la prevención de incendios y un uso correcto del fuego, no sólo en los bosques sino también en otras partes del paisaje, en particular en las tierras aledañas a los bosques.
Por ejemplo, se debe tratar de no establecer grandes superficies de bosques homogéneos en regiones de vegetación propensa a los incendios, que suele intensificarlos, y mantener en cambio un paisaje variado, con cortafuegos naturales logrados mediante la combinación de diferentes usos de la tierra.
Asimismo, contribuye a evitar grandes incendios quemar los desechos agrícolas al inicio de la temporada seca, antes de que el paisaje circundante se haya secado demasiado, y no quemarlos cuando soplen vientos fuertes.
La ACB recordó que los megaincendios que hubo en Federación de Rusia el año pasado perjudicaron más de 14 millones de hectáreas, cobraron más de 50 vidas humanas y casi fue imposible controlarlos, más que nada porque las turberas cercanas se habían drenado para regar las tierras agrícolas adyacentes.
'Esto a su vez repercutió en los bosques colindantes, que también se secaron más. La experiencia ha demostrado que es casi imposible extinguir los incendios que se producen en las turberas', dijo.
La ACB hizo hincapié en que la frecuencia e intensidad de los incendios forestales podrían reducirse incorporando la gestión de incendios en las estrategias más amplias de ordenación del paisaje y con un enfoque más integrado para combatir los incendios, que comprenda no sólo su extinción sino también prevención, control de quemas, alerta temprana y preparación.
La Asociación, que consta de 14 organizaciones internacionales y secretarías, reconoció que todo esto requiere una mayor inversión.
"Como casi todos los incendios son de origen antropogénico, los países deben invertir más en estrategias integradas de gestión de incendios, especialmente en el ámbito, frecuentemente desatendido, de la prevención', añadió Van Lierop.
Advirtió que también se deberá prestar más atención a dar seguimiento a las emisiones de carbono producidas por los incendios, por su contribución potencial al cambio climático. 'Hay que impartir capacitación a las comunidades locales para prevenir los incendios de la vegetación durante todo el año y no sólo en la temporada de incendios" , señaló.
fao.org
Los países también deben invertir en investigación de los factores sociales y económicos de los incendios, a fin de afrontar mejor sus causas subyacentes. La investigación en curso del CIFOR indica que las nociones preconcebidas sobre el origen y las causas de los incendios no siempre son acertadas y, en el mejor de los casos, las autoridades de gestión sólo suelen entender una parte de la situación.
La FAO está creando un programa de fondo fiduciario de múltiples donantes para recaudar fondos a fin de responder mejor a las demandas de los países miembros. Se prevé que esté listo para noviembre del año en curso.
La Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT) publicó en 1997 unas directrices para la gestión de incendios en los bosques tropicales, que ofrecen una base a partir de la cual los responsables de las políticas y las autoridades de diferentes niveles pueden desarrollar programas y proyectos para hacer frente a problemas específicos nacionales, socioeconómicos y naturales, relacionados con los incendios en los bosques tropicales naturales y plantados.
El Director Ejecutivo de la OIMT, Emmanuel Ze Meka, aprobó el proyecto de fondo fiduciario de múltiples donantes establecido por la FAO para ayudar a los países a hacer frente a los incendios forestales, y señaló: "Tenemos el conocimiento y las políticas necesarios para reducir los daños que causan los incendios en los bosques tropicales -el principal eslabón que falta es la financiación suficiente para capacitación, equipo y tecnologías de supervisión, a fin de poder aplicar efectivamente esas políticas."
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