03 agosto 2010

Entrevista a Juan Carlos Torres, Coordinador Provincial de Agentes Medioambientales de Ciudad Real

visto en lanzadigital.com


Belén Rodríguez/ Ciudad Real
Juan Carlos Torres Torres, de 40 años, diecisiete de ellos dedicado a la profesión de agente medio ambiental y coordinador provincial del cuerpo de agentes, repasa en esta entrevista concedida a Lanza cómo ha evolucionado su trabajo desde que empezó a ejercer su oficio en los primeros años noventa. Si hace un par de décadas era la caza la que les traía de cabeza, ahora son los incendios los que más conflictos generan y más impotencia personal le producen a Torres: “Son la peor la lacra medio ambiental”, dice ahora en plena temporada de alto riesgo de incendios, cuya prevención se come prácticamente el trabajo veraniego. Además, y en la semana en la que el colectivo ha recibido el reconocimiento de la Junta, que les ha concedido el premio ‘Defensor del Medio Ambiente’ 2010, Torres reflexiona sobre lo que se siente cuando se declara un incendio: “Rabia por lo quemado y satisfacción por lo salvado”, contesta.
PREGUNTA. -¿Cómo y en qué cree que ha cambiado su trabajo como ‘guarda’ en las últimas décadas?
RESPUESTA.-Se ha ampliado en cuanto a competencias. Al principio nos dedicábamos sobre todo a los incendios y a los aprovechamientos forestales (maderas, leñas, corcho) caza y pesca, y a algún seguimiento de especies protegidas realizado por los más interesados, pero muy puntuales. Hoy en día seguimos encargándonos de todo eso pero los seguimientos y censos de especies protegidas se han ampliado, se hacen de manera habitual; hacemos muchos informes sobre reforestaciones, trabajos de prevención de incendios, residuos, evaluación ambiental, investigación de causas de incendios, lucha contra venenos, educación ambiental…
P.-¿Cuántas personas forman el cuerpo de agentes medioambientales en la provincia y cómo se distribuyen?, ¿hay gente especializada en servicios concretos?
R.-En Ciudad Real somos unos ciento cinco agentes medioambientales, distribuidos en nueve demarcaciones territoriales que comprenden todo el territorio provincial. En general todos trabajamos en todas las competencias que tenemos. Este año ha visto la luz una especialización en incendios que son las BIIF (Brigadas de Investigación de Incendios Forestales). Ya se hizo hizo una prueba que dio muy buenos resultados, este año se ha concretado y además se ha ampliado.
P.-¿En qué consiste el trabajo de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales?
R.-En Ciudad Real la componen trece agentes medioambientales distribuidos en dos zonas que comprenden la mitad de la provincia cada una. Cada día hay cuatro agentes investigadores de causas de fuegos de guardia, con la misión de averiguar cómo y por qué se originan los incendios para con esos datos atajarlos en el futuro y conseguir que los incendios sean menos y menores. Sabiendo la raíz del problema será más fácil de solucionar. Además y dado el carácter de autoridad y policía judicial genérica que ostentamos los agentes medioambientales, de los informes que se realicen procedentes de las investigaciones podrán derivarse responsabilidades penales contra sus autores.  
P.-Básicamente ¿qué hace un agente medioambiental en la provincia y cuáles son las zonas más conflictivas para vigilar o en las que más se denuncia?
R.-Ahora mismo estamos en plena época de peligro alto de incendios forestales y en esto se basa la mayor parte del trabajo, en la prevención y extinción. El resto del año depende un poco de la zona de la provincia en que se trabaje. Hay unas comarcas en las que se toca más los residuos, en otras la evaluación ambiental y en otras la caza. De todos modos se trata de estar en contacto con el medio ambiente, vigilando continuamente que no se produzcan daños, y de estar en contacto con los ciudadanos, sobre todo de las zonas rurales para que sean más respetuosos con el medio natural, para eso les informamos de la normativa vigente. En cuanto a zonas conflictivas, antes eran sobre todo las zonas donde abunda la caza en la provincia, que son muchas, hoy en día pueden ser las áreas con más incendios de los últimos años.
P.-¿Sienten rechazo de la gente a la hora de realizar su trabajo o eso es un tópico?
R.- Creo que no existe ese rechazo hacia los agentes medioambientales de manera generalizada, aunque claro, habrá gente que no se alegre de vernos, pero seguro que hay más gente que sí lo agradece y nos lo demuestra a menudo sobre todo después de controlar un incendio. P.-¿Cómo valoraría la concienciación medioambiental en Ciudad Real en una puntuación del uno al diez? R.-Le pondría un siete, porque aunque se sigan cometiendo muchos daños al medio ambiente en mi opinión los que lo hacen son una minoría. De todas formas creo que se debería incidir más en la educación medioambiental en las áreas rurales. P.-¿Con quien tienen más roces, con los ayuntamientos, instituciones de todo tipo, agricultores, gente de la calle...?
R.- Sobre todo con la gente de los pueblos, ya sean agricultores, cazadores, guardas de fincas particulares o simplemente propietarios que quieren podar sus encinas. Por supuesto también con ayuntamientos y otras entidades.
P.-Trabajo en verano y en invierno, ¿cómo varía?
R.- En verano nos centramos sobre todo en estar a pleno rendimiento para la lucha contra los incendios. Tenemos guardias en las que estamos en disponibilidad absoluta las veinticuatro horas del día. En invierno dependerá de las zonas, pero realizamos numerosas inspecciones de los trabajos en el medio natural (cortas de madera, leñas, reforestaciones, trabajos preventivos de incendios, etc); acudimos a controlar monterías, realizamos controles para luchar contra el uso del veneno en nuestros campos, vigilamos las especies protegidas que por suerte son muchas las que aún tenemos en nuestra provincia: controlar los vertidos de residuos, realizar los informes que corresponden a todo lo anterior, cosa a la que cada vez dedicamos más tiempo, atención al ciudadano determinados días de la semana, etc. Como verá numerosas tareas que no nos dejan tiempo para el aburrimiento.
P.- ¿Y cómo se ven los incendios forestales desde las perspectiva de quien está todos los días en el campo vigilando para que no pasen?
 R.-Para los que estamos a diario en el campo con la tarea de protegerlo y conservarlo los incendios forestales son la peor lacra que existe para el medio ambiente, por eso intentamos que no se produzcan y cuando lo hacen que sean lo más pequeños posible. Tras un incendio se tienen siempre dos sentimientos, uno de rabia por lo quemado y otro de satisfacción por lo salvado.
P.- ¿Cuál es el área medioambiental más conflictiva en la provincia?
R.-Los incendios forestales son los que más vigilancia y seguimiento se llevan. Después dependerá de la zona, pero la caza en general y todo lo que la rodea: gestión, monterías, ojeos, sueltas, control predadores, daños producidos por especies cinegéticas, cerramientos cinegéticos, tiraderos, etc.
P.-¿Cómo es la jornada laboral de un agente medioambiental de la provincia?
 R.-La jornada habitual es de siete horas de trabajo al día con cinco días a la semana, en general de mañana, y con un cierto número de tardes suficientes para que siempre haya agentes custodiando nuestro medio ambiente. Los fines de semana y festivos al igual que las tardes siempre se dispone de personal de tal manera que en cada demarcación territorial estén cubiertas las necesidades. En verano la cosa cambia y el horario también. Se incrementa el número de horas de presencia en el medio natural y sobre todo se organizan guardias con veinticuatro horas de disponibilidad para que en caso de incendio haya agentes que acudan de manera inmediata para intentar atajarlos en el menor tiempo posible junto con los medios a su disposición.
P.-¿Qué le parece el premio ‘Defensor del Medio Ambiente’ que les han concedido?, ¿cree que su trabajo está suficientemente reconocido y pagado?
R.- Creo que es el reconocimiento a una labor que se lleva desarrollando durante más de cien años por este colectivo en todo el territorio nacional y en Castilla La Mancha, y espero que sirva para potenciar al cuerpo de agentes medioambientales de la región en cuanto a medios y efectivos en lo que aunque el Gobierno regional está haciendo un esfuerzo, se necesita mejorar sobre todo en estos sentidos, para seguir en primera línea en la conservación y defensa del medio ambiente.


Reconocimiento

Nuestro trabajo cada día se conoce y se reconoce más, aunque necesitamos mayor difusión por lo que aprovecho esta oportunidad para dar conocer una imagen que seguro que muchos de nuestros ciudadanos desconocen de los agentes medioambientales, como defensores y protectores de nuestro medio ambiente y a los que se pueden dirigir a través de las distintas delegaciones provinciales de Agricultura y Medio Ambiente y en concreto a través de las unidades de coordinación provinciales del cuerpo de agentes medioambientales.

Aserma entra en la Plataforma Tecnológica Forestal Española

visto en interempresas.net


La Asociación Española de Gestores de Biomasas de Madera Recuperadas, Aserma, ha entrado en la Plataforma Tecnológica Forestal, cuya secretaria ostenta actualmente la Confederación Española de Empresarios de la Madera, Confemadera.
La Plataforma Tecnológica Forestal Española se constituyó en marzo de 2005, a partir de la Plataforma Tecnológica Forestal Europea puesta en marcha por tres confederaciones europeas: la Confederación Europea de Propietarios Forestales (CEPF), la Confederación Europea de Industrias de la Madera (CEI-Bois) y la Confederación Europea de Industrias de Papel (CEPI).
La Plataforma es un instrumento para la innovación y el desarrollo sectorial promovido por la Comisión Europea y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. En la Plataforma participan más de 70 asociaciones, confederaciones, institutos tecnológicos, universidades, colegios profesionales, empresas y administraciones españolas. Supone para las empresas del sector forestal una excepcional oportunidad de innovación y desarrollo en cooperación con otras empresas y centro tecnológicos líderes en Europa.
Aserma, que ya formaba parte de la Plataforma Tecnológica de la Biomasa, Bioplat, asume esta nueva línea de trabajo con gran ilusión y con el objetivo de participar y colaborar con las instituciones que forman parte de la misma.

León registró el año pasado cuatro de los 34 incencios más graves del país

visto en diariodeleon.es

El Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino acaba de hacer pública su memoria correspondiente al año 2009 en la que dedica un importante apartado a los incendios forestales, sus causas y las terribles consecuencias que provocan en la flora y fauna de nuestro país.

Durante todo el 2009 se registraron en España 15.391 siniestros forestales, de los cuales 9.849 fueron conatos (cuando la superficie afectada es menor de una hectárea), mientras que 5.542 fueron incendios (los de una hectárea o más). El resultado de todos esos fuegos arrojó un resultado desolador. Más de 110.783 hectáreas de masa forestal fueron pasto de las llamas, a las que hay que sumar otras 39.528 de superficie arbolada.

Las condiciones meteorolígicas hicieron de julio el mes más negro del calendario de incendios del 2009. De hecho, ha pasado a la historia por ser el julio más cálido desde el año 1961. El riesgo de incendios se disparó debido a las altísimas temperaturas, más propias del mes de agosto, y la incidencia del viento.

De todos los siniestros forestales registrados en el 2009, el Ministerio elabora una lista, con la información facilitada al Área de Defensa por las comunidades autónomas, con los 34 incendios más graves, es decir, los que superaron las 500 hectáreas de superficie arrasada. Estos incencios suponen el 49,90% del total del territorio afectado por el fuego durante todo el año. Cuatro incendios denominados como «graves», que suman un total de 4.269 hectáreas arrasadas en León, situan a la provincia en el cuarto puesto en superficie quemada a nivel nacional, por detrás de Zaragoza (9.765 hectáreas), Teruel (9.756) y Almería (8.159).

El primero de estos incendios, cuyas consecuencias aún humean en la memoria de los vecinos de la localidades afectadas, y que perviven en las hemerotecas de los medios de comunicación por la tragedia de supusieron, se registró el 17 de julio en Castrocontrigo, por causas desconocidas, según la versión oficial, aunque todo apuntó a que pudo ser intencionado. En la extinción de este fuego, que finalmente arrasó 987 hectáreas, participaron cerca de 500 efectivos. El más grave del verano fue el registrado en la localidad berciana de Peranzanes. En este incendio, cuya cortina de humo se llegó a divisar desde el Principado de Asturias, se quemaron 2.066 hectáreas. En las labores para sofocar las llamas de este incendio, que según los investigadores fue provocado, participaron 624 militares de los Batallones de Intervención en Emergencias V, de León, y las dos secciones de la I, de Madrid, de la Unidad Militar de Emergencias (UME). El mes de septiembre, el más trágico del 2009 para los montes leoneses, se registraron otros dos incendios graves, cuyas causas también apuntan a la intencionalidad, uno en Murias de Paredes, que arrasó 566 hectáreas, y otro en Benuza, en el que ardieron 650.

Quema basuras y otros tres fuegos arrasan 14,5 hectáreas forestales en León

visto en abc.es

León, 25 jul (EFE).- Un incendio forestal originado de forma accidental, a raíz de la quema de basuras, calcinó 8,5 hectáreas de pasto en el término leonés de Urdiales del Páramo, un fuego al que se suman otros tres que se registraron las últimas horas en la provincia de León y que, en total, han arrasado casi 14,5 hectáreas forestales y agrícolas.

Este incendio de Urdiales del Páramo se desató ayer sobre las 19.17 horas y quedó totalmente extinguido dos horas después, según han informado hoy fuentes del Centro Provincial de Mando del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León en un comunicado.

En las labores de extinción participaron dos agentes medioambientales, un helicóptero de la base de Rabanal, una brigada de especialistas en la lucha contra incendios forestales y la Guardia Civil.

Además, durante el pasado sábado, en el término municipal de Mansilla de las Mulas se registró un incendio al parecer intencionado que arrasó tres hectáreas de rastrojos, mientras que en Fabero otro fuego quemó dos hectáreas de superficie forestal arbolada por pino.

Por último, también ha afectado a la provincia de León un incendio, cuyas causas están por determinar, ocurrido en Carballeda (Orense) que quemó un total de 0,92 hectáreas de matorral y monte bajo. EFE

Castilla y León aspira a liderar la industria de la biomasa forestal

visto en nortecastilla.es

El sector forestal se ha convertido en uno de los mayores motores económicos de las zonas rurales españolas y también de las existentes en Castilla y León. Según los datos del reciente estudio sobre 'Inversión y Empleo en el Sector Forestal' realizado por la Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo) la inversión anual en el sector supera los 1.556 millones de euros, de los que 166,8 millones se invirtieron en la comunidad autónoma de Castilla y León. El 64% de las más de 27 millones de hectáreas de masa forestal en España es de gestión privada. La prevención y gestión de los incendios es la actividad que más fondos concentra. En Castilla y León, la segunda región española que más dinero invierte en el sector forestal tras Andalucía, trabajan 143 empresas especializadas. Precisamente, productores agrarios y forestales han solicitado al Ministerio de Industria que mejore las perspectivas de la biomasa en el futuro mapa de las energías renovables, limitado en estos momentos a un exiguo 2,6% del total, en el horizonte del 2020, con menos de 600 megawatios de potencia. En la última década, la inversión forestal en España se ha duplicado desde los 734 millones de euros registrados en el año 2000 hasta los 1.556 millones actuales.
España pasa por ser uno de los países de la Unión Europea con mayor densidad de superficie forestal. Según los datos del reciente 'Estudio de Inversión y Empleo en el Sector Forestal', elaborado por la Asociación Nacional de Empresas Forestales (Asemfo) en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, España cuenta con 27,6 millones de hectáreas de superficie forestal. Esta cantidad representa el 54,6% de todo su territorio. De esta cantidad, actualmente 7,6 millones de hectáreas se encuentran gestionadas por las distintas administraciones públicas (central, autonómica, diputaciones y ayuntamientos) mientras que 19,9 millones de hectáreas corresponden a la superficie de gestión privada. Cada año, España invierte en torno a 1.556 millones de euros en la protección y el cuidado de las mismas, con una media de 56,4 euros por hectárea.
4,8 millones de hectáreas
La gestión forestal se ha convertido en un sector económico de gran importancia para muchas comarcas de la comunidad autónoma de Castilla y León. La región dispone de 4,8 millones de hectáreas de superficie forestal, de las que 3,09 millones -el 64% del total- está bajo gestión privada y en torno a las 1,7 millones de hectáreas se hallan bajo gestión de las administraciones públicas. La inversión anual en el sector forestal alcanzó los 166,8 millones de euros, siendo la segunda más importante entre las regiones españolas, sólo superada por los 337 millones de Andalucía. Sin embargo, la media de inversión por hectárea, con 34,7 euros, es más baja que la media española. Según los datos del estudio, la región dispone de 143 empresas forestales activas.
Incendios
El análisis de la inversión llevada a cabo en el sector forestal de Castilla y León muestra datos reveladores. Del total de los 166,8 millones de euros, la prevención y la extinción de incendios concentran 62,5 millones de euros.
El siguiente apartado con más inversión es el de la protección de la flora y la fauna, con 8,7 millones de euros, seguido de la gestión de usos públicos y la educación ambiental, con 4,8 millones de euros. Del total invertido en los bosques de la región, 50,5 millones de euros proceden de subvenciones públicas concedidas por diferentes organismos.
Mucho empleo
El sector forestal también ofrece empleo en épocas de vacas flacas en otros sectores como el de la construcción. Las 1.814 empresas forestales existentes en España y los diferentes organismos públicos dedicados a la gestión de los montes y los bosques emplean cada año a una media de 62.000 personas. De esta cantidad, cerca de 40.000 contratos corresponden a peones forestales y taladores, sobre todo centrados en las campañas de prevención de incendios.
Castilla y León realiza cada año una media de 4.200 contratos relacionados con el sector forestal, siendo la tercera comunidad autónoma de España, detrás Andalucía y de Galicia, en número de contrataciones. Entre las actividades que llevan a cabo los contratados figuran la formación y el mantenimiento de pistas forestales, tratamientos selvícolas, la protección de espacios naturales o la protección de la fauna y la flora.
Sin embargo, tanto los agricultores como los propietarios de terrenos forestales quieren buscar alternativas viables económicamente a la gestión de sus terrenos. Y muchos de ellos creen haberla encontrado en la plantación de biomasa y la producción de energía eléctrica a partir de los residuos forestales obtenidos. Sin embargo, el futuro mapa de las energías renovables, recién revisado por el Ministerio de Industria, sitúa a la biomasa como el patito feo de las renovables. Así, en el horizonte del año 2020 sólo supondría un exiguo 2,6% del total del mix de producción de las energías renovables, con menos de 600 megawatios. Las asociaciones empresariales de renovables creen que la biomasa debería conseguir al menos 2.150 megawatios de potencia para ese horizonte, a los que habría que sumar otros 400 megawatios para el biogás.
Reivindicación
En la defensa del futuro de la biomasa, como clave para el futuro económico del sector agrario y forestal, se han unido productores agrícolas, ganaderos y forestales, la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), las organizaciones agrarias Asaja, Coag, UPA y Cooperativas Agro-alimentarias y la Asociación de empresas para el desimpacto ambiental de los purines (ADAP). Según Fernando Molina, presidente de la Confederación de Organizaciones de Silvicultores de España (COSE), «los importantísimos beneficios que aporta la bioenergía merecen sobradamente ese apoyo ya que es la energía que más empleo y riqueza genera en el medio rural». Según las empresas de biomasa, ésta crea nueve puestos de trabajo por cada megawatio de potencia, además de ser muy útil en la prevención de los incendios, a los que las administraciones públicas destinan cada año más de 600 millones de euros. El sector cree que la biomasa podría generar 10.000 empleos en las zonas rurales.