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20 septiembre 2010
FAO elaborará inventario de recursos forestales peruanos
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visto en andina.com.pe
Lima, set. 19 (ANDINA). La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) elaborará próximamente un inventario forestal del país, informó su representante en el Perú, Roberto Cuevas García.
Explicó a la Agencia Andina que esta iniciativa forma parte de un proyecto de gestión de los recursos forestales que está por iniciarse con otros socios de la organización y participación de los ministerios competentes.
“El objetivo del inventario es permitir que las autoridades del gobierno cuenten con una herramienta de información respecto a los recursos forestales con que se cuentan en un contexto de cambio climático”, explicó.
Dijo que también se contempla jornadas de capacitación en planificación de desarrollo forestal, orientadas al buen manejo de estos recursos, bajo un enfoque de conservación y sostenibilidad.
En otro momento refirió que la FAO maneja otros proyectos de aplicación en el país como el apoyo directo a las comunidades afectadas por las heladas y friaje, y la lucha contra la desnutrición infantil de la mano con la Estrategia Nacional Crecer.
“Estamos viendo una gama de diferentes proyectos, que incluyen el sector pesquero, la rehabilitación de las localidades afectadas por el terremoto del 2007 y la generación de una propuesta de una estrategia nacional para el desarrollo de la agroindustria”, anotó.
La FAO también respaldó la elaboración del Atlas de las heladas del Perú, a cargo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) para la prevención y mitigación del impacto de este fenómeno en los Andes peruanos.
19 septiembre 2010
Colombia, ¿Potencia forestal?
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visto en dinero.com
El apetito por el desarrollo de negocios de reforestación en el país le daría razón al Gobierno en su apuesta por alcanzar un millón de hectáreas reforestadas en cuatro años. Sin embargo, se requiere de ajustes institucionales que faciliten la tierra y los recursos.
"Según los estudios de suelos del Instituto Agustín Codazzi, Colombia tiene tierras apropiadas para la reforestación industrial del orden de 13 millones de hectáreas. Hoy, apenas están sembradas en bosques industriales unas 350.000 hectáreas. La meta del Gobierno es, en cuatro años, reforestar siquiera un millón de hectáreas", sentencia Juan Camilo Restrepo, ministro de Agricultura.
Esta cifra aceleraría los objetivos propuestos en la Visión 2019 del país, en donde la meta era llegar a 1,2 millones de hectáreas para finales de esta década. Según cálculos de expertos del sector, con el millón de hectáreas, el país podría generar cerca de 80.000 empleos y las inversiones -dependiendo de las variedades- podrían ir entre $5 millones a $12 millones o más por hectárea en los primeros años, sin contar con inversiones adicionales que podrían llegar posteriormente en materia industrial.
El interés de inversionistas chilenos en expandir sus operaciones internacionales, los planes de crecimiento de las empresas que actualmente tienen plantaciones y la creación de fondos de inversión para apoyar proyectos forestales son una muestra del dinamismo que podría tener este sector en los próximos años.
Para Colombia, la industria forestal puede convertirse en una de sus más interesantes alternativas económicas: el país tiene la tierra, es una industria generadora de empleo y puede convertirse en un importante jugador en el PIB nacional, y combinar la estrategia de extracción minera y petrolera, con una renovable.
Países como Chile, Brasil, Argentina y más recientemente Uruguay, lo han entendido así. Por ejemplo, en Chile este sector pesa cerca del 3,3% del PIB, con unas 2,4 millones de hectáreas sembradas. Brasil tiene cinco millones de hectáreas y Argentina 1,1 millones. Incluso Uruguay, cuya extensión de tierra es la sexta parte de Colombia, tiene más hectáreas reforestadas que nuestro país, con 800.000.
Sin embargo, para hacer realidad este potencial se requiere la alineación de varios factores. Por un lado, se trata de un negocio de largo plazo, que puede ir entre los 12 y los 20 años, lo que implica una transformación cultural para que inversionistas privados piensen en él como una opción. Y, por otro, se debe fortalecer la institucionalidad del sector, destrabar procesos de tierras en lo relacionado con la titularización, y asegurar recursos públicos de la mano de incentivos en el largo plazo.
Los interesados
Por el momento, se ha conocido el interés de las multinacionales chilenas Masisa y Arauco -los principales jugadores del sector en Chile- por entrar al país, las cuales le seguirían los pasos a Agropecuaria Santa Rita, que desarrolla 26.000 hectáreas en el nordeste antioqueño, con una inversión inicial de $30.000 millones.
Masisa tiene ingresos anuales cercanos a US$1.000 millones y 243.000 hectáreas en pinos y eucaliptos en Chile, Argentina, Brasil y Venezuela; mientras que Arauco -brazo forestal del grupo Copec que adquirió Terpel- hizo recientemente una inversión por US$1.500 millones en una moderna planta en Chile y cuenta con 1,6 millones de hectáreas en diferentes países. "Tradicionalmente, luego de la llegada de las multinacionales a un mercado en busca de recursos forestales, vienen nuevas inversiones en maquinaria y equipos para generar mayor valor agregado a sus productos", dice un empresario del sector.
Por su parte, las locales o multinacionales que operan en Colombia, y que tienen negocios de madera o papel, también están muy activas en este sector, porque para ellas tiene sentido la integración vertical en búsqueda de eficiencias. Propal, del grupo Carvajal, adelanta un proyecto piloto en el Magdalena medio con especies y tecnología procedente de Brasil. Si el proyecto da resultado, implicaría sembrar unas 80.000 hectáreas de bosque. Este proyecto surtiría un molino de unas 480.000 toneladas de madera, lo que significaría una inversión cercana a los US$1.300 millones. En dos años, y con la asesoría brasileña, estaría definido este proyecto (ver Dinero No. 354).
Smurfit Kappa Cartón de Colombia, la empresa que más hectáreas tiene en el país, con un patrimonio forestal cercano a las 70.000 hectáreas -que incluye el bosque natural que conserva y la reforestación industrial que supera las 45.000 hectáreas-, requeriría entre 15.000 y 20.000 nuevas hectáreas para atender sus necesidades de largo plazo. Pizano analiza en la actualidad sus necesidades en materia prima hacia el futuro para sumar nuevas hectáreas a las cerca de 30.000 hectáreas que tiene en la Costa Atlántica.
Para estas empresas, el modelo del negocio de reforestación se da bajo la adquisición de tierras o la alianza con dueños. "Tenemos una mezcla de las dos. Tierras propias y cuentas de participación, donde los dueños ponen las tierras y nosotros hacemos el cuidado y la plantación. Bajo este último esquema contamos con unas 7.000 hectáreas", explica Rudolf Rhan, vicepresidente de la división forestal y de recursos de Smurfit Kappa Cartón de Colombia.
Pizano también avanza en el negocio, no solo con tierras propias, sino buscando alianzas con dueños de tierras. "Hace 30 años, uno compraba la tierra; ahora, no es necesario adquirirla, pues hay propietarios que quieren entrar al negocio y ya tenemos asociados. Esto nos permite dedicar más recursos a las plantaciones y no tenerlos inmóviles en la tierra", señala Miguel Rodríguez, director forestal de Pizano.
Los otros protagonistas son los fondos forestales, como LAEFM Colombia que estructura dos de ellos y el más reciente, de cultivo de caucho, de Profesionales de Bolsa. "Identificamos oportunidades y nichos de negocio con valorización, y estructuramos un vehículo financiero para desarrollar los proyectos", dice Arnoldo Casas, gerente de banca de inversión de Profesionales de Bolsa, firma que tiene un fondo de cultivo de caucho con aliados estratégicos: Mavalle, del Grupo Sarmiento, que tiene 3.500 hectáreas sembradas y ya están llegando a la producción y contempla la inversión en una planta. "Nuestras tierras están en el Vichada y las de Mavalle en el Meta. Ellos nos prestan conocimiento, asesoría técnica y material vegetal. Otro aliado es Cauchopar, empresa que conoce de la administración de las plantaciones", explica Casas.
Qué falta
Aunque el panorama es promisorio, aún falta alinear diferentes instancias en la estrategia. Una, entender de qué se trata el negocio. "En el país aún no hay cultura de largo plazo y se necesita gente dispuesta a innovar e invertir en estos plazos", dice Juan Carlos Tavera, de Proyectar Valores.
Por su parte, para Casas, de Profesionales de Bolsa, a los fondos de pensiones les cuesta trabajo atender portafolios por debajo de $100.000 millones. "Es necesario construir experiencia e ir creando la cultura. Además, solo tienen el 5% para invertir en este tipo de fondos y eso va a cambiar al 7%. Sin embargo, deben ser muy selectivos para destinar estos recursos", dice.
Otra instancia tiene que ver con la institucionalidad. Aunque se ha avanzado con la Ley Forestal, no es suficiente. "Con las bases que se están dando, es prioritario un Estado dinámico con unidad de criterio. Es decir, que todos los stake holders del tema forestal estén alineados, situación que aún no se ha dado. Los costos en tiempo y recursos de las gerencias forestales de las compañías son de entre el 60% y 70%, costos muy altos que no están asociados al negocio", dice Rodríguez, de Pizano.
Además, es necesario solucionar el problema de titularización de tierras, que aún persiste en el país, y, de otra parte, que el Ministerio de Ambiente tenga tranquilidad y claridad sobre las plantaciones forestales y su impacto.
Algunos expertos consultados por Dinero consideran que el sector forestal debería seguir el ejemplo del petrolero. "Cuando se cambió la estructura del sector de hidrocarburos en Colombia, hubo una política de gobierno decidida, se le apostó al sector y la estrategia salió bien", dice uno de ellos. Una de las propuestas es crear una entidad parecida a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) que le dio institucionalidad al sector petrolero, cuando antes era solo Ecopetrol.
En el tema de los incentivos, existen los certificados de incentivo forestal (CIF) que en los últimos cinco años ha desembolsado más de $110.000 millones, según cifras del Ministerio de Agricultura. Este incentivo reconoce el 50% de costos de plantación para especies introducidas y el 75% para especies nativas, así como el 50% de costos de manejo durante cinco años. Otro es el incentivo tributario que se aplica a posteriori y que tiene diferentes modalidades. Sin embargo, los proyectos no pueden aplicar a los dos y son excluyentes.
En este aspecto, las propuestas van desde que no se discrimine entre las especies introducidas y las nativas, pues en muchos casos las primeras tienen mayor productividad; hasta que -al ser un negocio de largo plazo-, los incentivos se mantengan en el tiempo, con valores estables y teniendo en cuenta las diferentes regiones del país. "Con los anuncios del Gobierno de desmontar incentivos, hay una alta preocupación en el sector. Se deberían mirar ejemplos como el chileno, donde el gobierno de ese país ha recogido en impuestos cuatro veces más de lo que dio en incentivos", dice un empresario.
Además, las posibilidades de transformar estas plantaciones en proyectos para vender certificados de reducción de emisiones, por su papel en la captura de CO2, no son tan atractivas. En algunos análisis, la rentabilidad del proyecto aumenta apenas 1%, con altos costos en el proceso, trámites y compromisos que se adquieren.
De otro lado, es necesario articular esfuerzos de investigación y desarrollo de la academia, del sector empresarial y del Gobierno. "Es necesario formar clústers, acompañados de investigación. El agro tiene más técnica que cualquier otra industria. Además del papel del Gobierno y del sector privado, las universidades deben estar investigando variedades para alcanzar más eficiencias y productividades", dice Casas.
Y, finalmente, la falta de infraestructura se convierte, como en otros sectores de la economía, en una limitante, pues en las zonas de alto potencial no hay vías ni obras suficientes para hacer atractiva la inversión.
Sin duda, este sector puede ser una de las más importantes locomotoras del país. Sin embargo, aún está por descubrir y será necesario transformar muchas de las prácticas que se han venido desarrollando para impulsarlo y ponerlo a la altura de otros en Latinoamérica.
Trampas para controlar las plagas forestales en la Comunidad Valenciana
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Valencia, 5 sep (EFE).- La Conselleria de Medio Ambiente ha colocado durante este verano cerca de 3.900 trampas de feromonas para luchar contra la procesionaria del pino, dentro de sus actuaciones de control de las plagas forestales, según un comunicado de la Generalitat.
La directora general de Gestión del Medio, María Ángeles Centeno, ha señalado que estas trampas se mantendrán hasta principios de octubre y se retirarán, en primer lugar, en las zonas más frías, ya que "donde antes finaliza el periodo de vuelo de las mariposas".
Un total de 2.252 trampas de las 3.900 se han colocado en espacios naturales protegidos, como los parques naturales de Tinença de Benifassà, Serra de Irta, Penyagolosa y el Paraje Natural del Desert de les Palmes, entre otros, ha destacado Centeno.
Según ésta, estas actuaciones para el control de plagas forestales en la Comunitat Valenciana cuenta en 2010 con un presupuesto "superior al millón de euros".
Estas trampas incluyen unas sustancias naturales que utilizan los insectos para comunicarse entre sí denominadas feromonas, las cuales son emitidas por las hembras durante el período de puesta y cuya función es atraer y capturar a las mariposas macho impidiendo así la reproducción.
La directora general ha puntualizado que este método es "totalmente selectivo", por lo que "no afecta a otras especies", a la vez que "permite mantener las poblaciones de plaga en niveles bajos, una vez que se han reducido los niveles por otros sistemas". EFE
18 septiembre 2010
El argán (Argania spinosa)
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La leyenda de la argania spinosa, especie endémica de las zonas áridas y semiáridas del sudoeste de Marruecos, se queda corta. Este árbol, parecido a un olivo con espinas y frutos amarillentos, es además un soldado ecológico ya que sus extensas raíces protegen el suelo de la erosión y evitan la deforestación.
También da trabajo y un futuro a unos 3 millones de personas en las zonas rurales. Entre ellas, las 60 mujeres de la cooperativa Tafyoucht creada en 1997 en Mesti (a 20 kilómetros de Sidi Ifni). Allí comienzan su día los estudiantes de Madrid Rumbo al Sur.
Los chavales se pasan de mano en mano el fruto arrugado y seco del árbol y escuchan cómo tradicionalmente las mujeres tenían que pelarlo con las manos o bien recoger el hueso sin pulpa una vez había sido digerido y descomido por las cabras (que se juegan el cuello trepando a los árboles como si fuesen pájaros).
Hoy, la cabra ha sido sustituida por una trituradora que con un estruendo metálico escupe los huesos limpios (su sabor es además más delicado). Casi todo el proceso se ha mecanizado, pero las mujeres siguen cascando a mano la nuez resultante sobre una piedra plana. Lo hacen con cinco golpes y un hábil giro de muñeca que los chavales imitan sin mucho éxito. Dentro de esta segunda piel se esconde una semilla, parecida a una pipa de calabaza pelada, que todavía ha de ser tostada y molida.
El aceite de argán vale su precio en oro: para obtener un litro hacen falta 30 kilos de frutos y dos días de trabajo. Las bondades del producto (que aquí se vende a unos 15 euros el litro, pero alcanza los 60 en las medinas del Norte) son casi mágicas. Sirve para cocinar (da un toque almendrado o de cacahuete), hidrata, nutre, cicatriza y revitaliza la piel, suaviza las arrugas, reduce el colesterol, previene la hipertensión, fortalece las uñas y el pelo, quita el reuma, es afrodisíaco... Gracias a cooperativas como Tafyoucht también consigue alfabetizar y enseñar gestión empresarial a mujeres de zonas rurales.
En la cooperativa hay un tablón de anuncios del que cuelgan varios artículos de revistas científicas. Anuncian que el argán puede morir de éxito. “Está desapareciendo a un ritmo de 600 hectáreas al año, víctima de la sobre explotación y la agricultura extensiva”, lee un titular. “La densidad ha caído en los últimos 45 años de 100 árboles por hectárea a 40”, explica otro.
La tercera especie más abundante de Marruecos (el 7% de toda la superficie arbórea, unos 20 millones de ejemplares) está amenazada por ser tan rica: su uso como leña y el desgaste de sus ramas para alimentar al ganado hizo peligrar su futuro, por lo que ha sido protegida como Reserva de la Biosfera por la UNESCO y prohibida su tala. La foto de las cabras posadas sobre las ramas es insólita pero no necesariamente positiva. Quizá por ello la sabia Naturaleza –o el sabio Alá, según la leyenda- adornó el árbol de la providencia con espinas.
visto en fao.org
Argania spinosa (L.) Skeels
Sapotaceae
Common name(s):
Arganier (French); Argane, Ardjane (Berber)
Description:
Tree usually 4-6 m in height, but sometimes reaching 10 m, with a rounded, sometimes umbrella-shaped canopy. It has a twisted trunk with a cracked bark. Branching is very dense and spiny. Leaves are alternate, tough, often clustered in bundles, lanceolate to sharply lanceolate, sometimes slightly spatulate, persistent or sub-persistent, petiole not very distinct. Flowers are greenish, clustered in axillary balls, sessile, with two basal bracts, five pubescent sepals slightly connate at the base, bell-like corolla, five stamens alternating with five staminoids; one style equal to or protruding beyond the stamens. Fruit or “organ nut” is a green-yellowish drupe, containing 2-3 seeds joined together as a pseudo-kernel, the size of an olive or walnut.
Distribution:
Restricted to southern Morocco, in particular the region of Agadir. Bio-climate, Saharan to lower semi-arid, warm to mild variants. Highest altitude: 1 500 m on the southern slopes of the Grand Atlas, and 1 700 m on the western slope of the Anti-Atlas. Almost indifferent to soil quality, except that the species avoids drifting sands and water-logged soils. The species needs 100-300 mm of precipitation.
Propagation:
Attempts at introduction in other Mediterranean countries have succeeded, for example, in the south of Tunisia (Matmata). The seed germinates readily in its native area; the sprout is conspicuous within a month and young trees start producing fruits at the age of 5-6 years.
Products and uses:
The fleshy parts of the fruit and the leaves are consumed by livestock, especially goats. The wood makes good charcoal. The kernel produces Argan oil; the seed is roasted before the oil is expressed in order to eliminate saponins. Then the nut is ground and mixed with tepid water. The oil floats and is separated by precipitation; at this stage, it is brownish and of an acrid, unpleasant taste. Left to rest, residues deposit, the colour lightens, but the oil keeps a very strong flavour. It is sometimes consumed in that form or purified though emulsion with water or simply by adding some bread. While the nut is very bitter, the purified oil is as sweet as walnut oil. The oil content rarely drops below 66% in healthy seeds. The oil is also used for making nice, hard yellowish soap.
Main References:
Baumer, M. 1983. Notes on Trees and Shrubs in Arid and Semi-arid Regions. FAO/UNEP programme “Ecological Management of Arid and Semi-Arid Rangelands in Africa, Near and Middle East” (EMASAR Phase II). 270p.
Casi la mitad de la energía consumida en Brasil es renovable
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Río de Janeiro, 1 sep (EFE).- El 47,2% de la energía consumida por Brasil el año pasado fue generada por fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas y combustibles vegetales, según un estudio divulgado hoy por el Gobierno.
La participación de las fuentes renovables en la matriz energética del país creció desde el 39,3% en 2001 hasta el 47,2% en 2009, según el estudio "Indicadores de Desarrollo Sustentable" del estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).
Las participación de las fuentes no renovables como carbón, petróleo y gas en la matriz energética brasileña cayó del 60,7% al 52,8% en el mismo período.
Entre las no renovables, las de mayor participación en 2009 fueron petróleo y sus derivados (37,8%), gas natural (37,8%), carbón mineral y sus derivados (4,8%) y uranio y sus derivados (1,4%).
Al avance de las fuentes renovables contribuyó principalmente el aumento del uso del etanol de caña de azúcar, combustible que se convirtió en el más usado por los automóviles particulares del país y del que Brasil es el mayor productor y exportador mundial.
La participación de la caña de azúcar en la matriz energética subió desde el 10,9% en 2000 hasta el 18% en 2009, agregó el informe.
A la expansión de las renovables también ayudaron los nuevos proyectos para generar energía eólica y solar, y el índice puede elevarse aún más en los próximos años, cuando entrarán en operación grandes hidroeléctricas en construcción en la Amazonía.
El estudio agrega que, pese a tratarse de una energía renovable, la construcción de hidroeléctricas también puede causar daños, como la inundación de bosques, el cambio del curso de los ríos y el desplazamiento de cientos de damnificados.
Alerta igualmente sobre los posibles daños ambientales causados por el aumento de los cultivos de caña para la producción de etanol.
"Es necesario aclarar que la caña de azúcar necesita de grandes concentraciones de tierra y del uso intensivo de agroquímicos para ser producida", alega el especialista Judicael Clevelario Júnior, uno de los autores del estudio.
De acuerdo con el IBGE, el crecimiento de la energía generada por fuentes renovables está ayudando a Brasil a satisfacer un consumo cada vez mayor.
Según el estudio, la tasa de consumo de energía por habitante llegó a 50 gigajoules en 2008, la mayor en la historia del país, aunque retrocedió hasta 48,3 gigajoules por habitante en 2009 como consecuencia de la crisis mundial.
(La cantidad de energía de un gigajoule o un millón de joules, una unidad de medición del uso energético, es equivalente a la de unos 26,1 metros cúbicos de gas natural, 277,8 kilowatios/hora de electricidad o 25,8 litros de combustible para calefacción).
Sin embargo, el consumo debe aumentar significativamente este año, para cuando se prevé un crecimiento de la economía del 7%.
El estudio reveló igualmente que los incendios forestales y la deforestación de la Amazonía causan el 57,9% del total de las emisiones de dióxido de carbono de Brasil y ponen al país entre los diez mayores emisores de gases del efecto invernadero.
La agricultura quedó en segundo lugar entre los mayores emisores de gases contaminantes, con el 21%, y la energía en tercero (16%) gracias principalmente al aumento de las fuentes no renovables.
Pese a que el volumen de gases contaminantes emitido por Brasil creció un 40% entre 1990 y 2005, el ritmo de aumento de las emisiones viene cayendo.
Mientras que el volumen de gases emitidos creció 8,8% entre 1990 y 1994 al pasar de 1.350 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalentes a 1.480 millones, del 2000 al 2005 el aumento fue del 7,3% al subir desde 2.050 millones de toneladas hasta 2.200 millones.
Los incendios forestales y la devastación de la Amazonía también han disminuido, según el informe, pues el número de focos de fuego cayó un 63%, desde los 188.656 detectados en 2007 hasta 69.702 en 2009.
El área desforestada por año en la Amazonía bajó un 74,1%, desde 13.227 kilómetros cuadrados en 1997 hasta 7.088 kilómetros cuadrados el año pasado.
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