03 marzo 2013

La importancia de los insectos en la polinización, incluídas las abejas


visto en elpais.com


Javier Sampedro Madrid 28 FEB 2013

El despoblamiento de las colmenas, una enfermedad que elimina a la mayor parte de una colonia de abejas, lleva una década angustiando a los apicultores de toda Europa y la mitad de Estados Unidos, y no han sido pocas las investigaciones sobre los parásitos, virus, bacterias y condiciones ambientales que lastiman a estos insectos domésticos. Los últimos datos, sin embargo, indican que esos trabajos han errado el tiro. No porque estén mal hechos, sino porque el problema realmente grave está en otro sitio: en los insectos polinizadores silvestres, que son los responsables de gestionar de la mayor parte de los cultivos esenciales para la alimentación mundial. Y que lo están pasando todavía peor que sus camaradas domesticadas.

Un consorcio internacional coordinado por Lucas Garibaldi, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en San Carlos de Bariloche, Argentina, ha revelado en una investigación masiva sobre 41 de las principales plantas de cultivo en los cinco continentes que no son las abejas de colmena, sino los insectos silvestres –muchos de ellos también abejas— los que polinizan esos cultivos con mayor eficacia.

El trabajo de los polinizadores silvestres produce el doble de fruta (o frutos, más en general) que el de sus colegas asalariadas. Esta es la mejor forma de medir el rendimiento de estos insectos: el fruto es el resultado directo de la polinización de una flor; y las semillas son el indirecto.

La principal conclusión del macroestudio es que, pese a que las colmenas de los apicultores pueden ayudar en la tarea de polinizar los cultivos, curarlas de sus enfermedades puede ser un empeño demasiado costoso. Aunque tuviera un éxito del 100% --y en la actualidad nos aproximamos más al otro extremo de la escala—, la apicultura no podrá nunca cubrir la baja de los polinizadores de campo abierto, si esta llegara a producirse. Y lo peor es que ya da signos.

La supervivencia humana depende de muchos procesos naturales, o servicios de los ecosistemas, que no suelen contabilizarse en los estudios de mercado”, escriben Garibaldi y sus colegas en Science. “La degradación global de esos ‘servicios’ empobrece la capacidad de la agricultura para satisfacer la demanda de una población humana cada vez más numerosa y con más recursos”. La polinización por los insectos silvestres es un paradigma entre esos servicios ecosistémicos, y uno de los más vulnerables, según los científicos del consorcio. No solo la abundancia, sino también la diversidad de estos trabajadores ‘espontáneos’, está declinando en todos tipo de campos de cultivo.

Otra investigación de Laura Burkle y sus colegas de las universidades de Washington, Montana e Illinois, también presentado hoy en Science, muestra un buen ejemplo de los procesos implicados en ese empobrecimiento general. Los investigadores han aprovechado los registros históricos sobre interacciones planta-polinizador particularmente detallados del estado de Illinois, que se remontan a finales del siglo XIX. Y muestran que el ‘servicio’ de polinización silvestre no ha hecho más que declinar desde entonces, tanto en cantidad como en calidad.

La principal razón de esta pérdida, concluyen los autores, es la desaparición, o erradicación, de la mitad de las especies de abejas silvestres que campaban por la zona en el siglo XIX, y tal vez desde hace 10.000 años. Otro factor es el cambio climático, que ha desfasado la temporada de floración con las fechas de máxima actividad de las abejas. Pero este es justo uno de los inconvenientes que podrían evitarse si las especies de abejas fueran más diversas. La variedad garantiza que haya al menos una especie para cada temporada. O para cada nuevo imprevisto causado por la inventiva humana.

01 marzo 2013

El calor que nos da el bosque

5 de Marzo, Día de la Eficiencia Energética

Estamos acostumbrados a leer y oír hablar de nuestros montes cuando se queman y, en general, cuando son protagonistas de no muy buenas noticias. Uno de los pocos factores positivos que generan beneficios sociales y negocio en nuestra actual economía merece una atención diferente. El día de la Eficiencia Energética, que se celebra a nivel mundial el 5 de marzo, parece un buen motivo para brindársela.

La biomasa es materia orgánica variada que incluye la madera. Por eso el Colegio de Ingenieros de Montes tiene mucho que decir en este día. “Quizá parezca que la última tendencia en generación de energía y cuidado del medio ambiente es la biomasa”, afirma Carlos del Álamo, Decano del Colegio de Ingenieros de Montes. “Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que la biomasa fue la primera fuente de energía calorífica utilizada por el hombre. Y de eso hace ya como un millón y medio de años. Es parte de la herencia que nos dejó el Hommo Erectus”.

La biomasa es una energía fundamental para España, reconoce el Colegio de Ingenieros de Montes, puesto que es la que más empleo y riqueza genera en el medio rural, la que más residuos valoriza y la que más emisiones de CO2 evita.

“España –afirma Del Álamo- tiene un gran potencial en biomasa, con una masa forestal que aumenta cada año a pesar de los grandes incendios de los últimos veranos”. De hecho, reconoce, nuestro país ocupa el tercer puesto en cuanto a esta fuente de energía se refiere.

La ventaja con la que contamos al celebrar este día de la eficiencia energética es el desarrollo tecnológico de nuestro tiempo, que nos permite hoy en día hacer un uso responsable y óptimo del regalo de la biomasa que nos ofrece la naturaleza a cambio de muy poco.

Hoy en día, al menos dentro de nuestras fronteras, está más extendido el uso de este combustible cono energía calorífica que en la generación de energía eléctrica, pero su crecimiento no para; según un informe realizado por Bain&Company se espera que la demanda global de biomasa crezca a un ritmo anual del 9% hasta 2020, año en que se cree que este tipo de energía podría ser competitiva sin la necesidad de subsidios gubernamentales.

“Afortunadamente –afirma Carlos Del Álamo- la demanda de biomasa forestal crece a pesar de la situación actual y de las trabas administrativas”. El Real Decreto-ley 2/2013 que acaba de entrar en vigor supone una medida que afecta negativamente a las energías renovables, un sector que podría ser estratégico para el desarrollo de nuestra economía. “La tendencia es clara: en el año 2000 se generaron 2 millones de toneladas de biomasa; en 2010, 15 millones de toneladas; para el año 2020 hay una previsión de más de 46 millones de toneladas de biomasa generados”. El apoyo de la Administración, reconocen los ingenieros de montes, es muy importante para el sector: con una inversión igual a la realizada por el PLAN E, es decir, 11.000 millones de euros, se podría actuar sobre 4.565.000 hectáreas mediante repoblación o trabajos selvícolas de mantenimiento, generando más de 300.000 empleos estables, sobre todo en zonas rurales.

Tenemos que pensar en positivo y beneficiarnos de una riqueza que está ahí para que la aprovechemos con responsabilidad –insiste el Decano del Colegio de Ingenieros de Montes-: con una buena gestión forestal, el impulso de la esta energía limpia puede suponer grandísimos beneficios para nuestra sociedad.
El uso de la biomasa reduce el riesgo de incendios forestales, ayuda al equilibrio ambiental del país y facilita el desarrollo rural en zonas que estaban práctica o totalmente abandonadas; implica la creación de empleo tanto en la gestión efectiva del monte como en las plantas de generación de este tipo de energía, y por supuesto, permite la independencia frente a los combustibles fósiles, mucho más caros y tan perjudiciales para el medio ambiente.

Según las estimaciones del Colegio de Ingenieros de Montes, un aprovechamiento anual de 10 millones de toneladas pueden suponer la creación de 10.000 puestos de empleo en los trabajos de recogida, tratamiento y distribución del combustible. Eso sin tener en cuenta los empleos generados en la construcción y mantenimiento de las instalaciones de consumo. “Cada uno de esos trabajadores generaría cotizaciones sociales y fiscales que la importación de combustibles fósiles no produce”. Otro ahorro importante es el número de barriles de petróleo que no habría que importar optimizando el uso de nuestra biomasa: 20 millones de barriles al año, con un valor de unos 1.000 millones de euros. Una importante salida de divisas que se puede evitar. El beneficio para nuestra atmósfera también es evidente: se evita la emisión a la atmósfera de más de 8,7 millones de toneladas de CO2 al año si consideramos la sustitución de gasóleo para usos térmicos por una fuente de energía limpia, inocua y que presenta un balance de CO2 nulo.

Carlos del Álamo apuesta por ese mensaje positivo que debemos recibir de nuestros montes: “Los montes son el gran tesoro de nuestra sociedad. Con una gestión sostenible generan empleo, contribuyen a la mitigación del cambio climático, nos facilitan energía y diversificación económica, disminuyen la cantidad de CO2 y otros gases contaminantes liberados a la atmósfera, es un campo de investigación tecnológica, el mayor centro que existe de ocio y recreo… ¿Se puede pedir más por tan poco?”.


Fuente: ingenierosdemontes.org

25 febrero 2013

Los bosques con mayor diversidad de árboles producen más madera


Monte en las cercanías de San Esteban del Valle (Ávila) Autor: @ForestryNews

La preservación de los bosques con alta diversidad podría aumentar la captación de carbono de la atmósfera. Es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que se han analizado más de 55.000 parcelas en 11 tipos de bosques diferentes en España, Francia, Países Bajos, Suiza y Suecia. Los resultados han sido publicados en la revista PLOS ONE.

Asimismo, los datos recopilados en este trabajo muestran un aumento en la producción de madera conforme incrementa la riqueza de especies arbóreas en casi todos los tipos de bosques estudiados.

Además, esta relación se mantiene cuando también se tienen en cuenta las diferencias climáticas entre parcelas. Se trata del primer análisis empírico que trata de descubrir la existencia de una relación positiva entre riqueza de especies arbóreas y producción de madera para todo un continente.

“Muchos de los bosques europeos tienen una estructura de edad desigual, han sido históricamente muy manejados, son jóvenes y el área basal por individuo no ha
alcanzado aún su máximo. Por tanto, un mayor número de especies arbóreas, con raíces a distintas profundidades y múltiples capas de follaje, podría conllevar un aumento en la eficiencia por el uso de los recursos en de ecosistema”, explica la investigadora del CSIC Montserrat Vilà, de la Estación Biológica de Doñana.

Otra de las causas probables de este fenómeno, añade el estudio, es que en las parcelas más ricas en especies suele predominar al menos una especie arbórea muy eficiente en el uso de los recursos, que es la responsable de la mayor parte de la productividad del bosque. Ambos mecanismos podrían actuar simultáneamente, así como alternarse a lo largo del tiempo, con transiciones de varias décadas de duración.

Absorción de carbono

Los bosques tienen una gran capacidad para absorber el carbono atmosférico y son considerados el mayor sumidero terrestre de este elemento. La producción de madera es uno de los principales agentes de la absorción de carbono. Los resultados del estudio sugieren que la preservación de los bosques con alta diversidad de especies arbóreas podría aumentar este fenómeno. “La importancia de la biodiversidad, aunque poco considerada hasta ahora, debería ser incorporada en todo tipo de plan de gestión y de política forestal”, añade la investigadora del CSIC.

Este trabajo se engloba dentro del proyecto europeo Biodiversidad y cambio climático: un análisis de riesgo (BACCARA).

Montserrat Vilà, Amparo Carrillo-Gavilán, Jordi Vayreda, Harald Bugmann, Jonas Fridman, Wojciech Grodzki, Josephine Haase, Georges Kunstler, MartJan Schelhaas, Antoni Trasobares. Disentangling Biodiversity and Climatic Determinants of Wood Production. PLOS ONE. DOI: 10.1371/journal.pone.0053530



Fuente: agenciasinc.es; CSIC

El AVE impacta en la cohesión territorial. Investigación de @La_UPM

Un equipo de la ETSI Montes y del Centro de Investigación del Transporte de la Universidad Politécnica de Madrid han estudiado los efectos de las nuevas infraestructuras del ferrocarril de alta velocidad (AV) sobre la cohesión territorial en nuestro país.

Los resultados ponen de manifiesto que a la hora de planificar nuevas infraestructuras de este tipo se deben tener en cuenta una serie de actuaciones complementarias más allá de la política de transporte con el fin de reducir las disparidades que se puedan producir en cuanto a cohesión territorial.

Las líneas de AV se diseñan generalmente para interconectar fuertes centros económicos de manera eficiente. Por lo tanto, las mayores mejoras en la accesibilidad se concentran cerca de las estaciones, mientras que en las ubicaciones intermedias los beneficios de accesibilidad son más bajos e incluso negativos.

Los autores del trabajo llevan varios años estudiando el efecto en la mejora de la accesibilidad -entendida como la posibilidad de alcanzar unos destinos usando una red de transporte determinada- debida a la construcción de nuevas infraestructuras de transporte. La cohesión territorial se mide analizando la distribución de estas mejoras de accesibilidad en el territorio.

La planificación de las nuevas líneas del AVE se lleva a cabo a nivel nacional o incluso internacional. Este trabajo de investigación pone de relieve la importancia de evaluar estas líneas no sólo en estos niveles estratégicos, sino también en otros niveles micro, como los regionales.

En este contexto, con la ayuda de un sistema de información geográfica (SIG), se ha estudiado el efecto sobre la cohesión territorial de las líneas de alta velocidad en diferentes niveles de planificación de la infraestructura: nacional, regional y de corredor.

Los resultados muestran que, a nivel nacional o de corredor, los efectos sobre la cohesión son positivos. Sin embargo, a escala regional aparecen tanto efectos positivos como negativos. Los efectos tienden a ser negativos cuando la estación de AV se encuentra en las ciudades capitales (con mayor número de habitantes), porque la nueva estación refuerza la posición de estas ciudades frente al resto, que suelen perder las estaciones que tenían.

Estas diferencias en los resultados de la cohesión se explican principalmente por la combinación de la distribución de la población y la ubicación de las estaciones de AV. Normalmente estas estaciones se encuentran en las ciudades más pobladas por lo que las mejoras de accesibilidad se concentran en estas ciudades y no se distribuyen homogéneamente, lo que aumenta las diferencias en la cohesión territorial. También influye la calidad de la red de transporte desde las ciudades sin estación a las ciudades con estación.

Según estas consideraciones, con el fin de reducir los impactos negativos de cohesión, en la planificación de nuevas infraestructuras del AVE se deben tener en cuenta actuaciones complementarias. La mejora del acceso a las nuevas estaciones mejorando las redes secundarias de ferrocarril convencional o de la red de carreteras puede reducir las disparidades creadas por la nueva infraestructura.

Además, estas medidas deberían complementarse –según los autores– con otras políticas sectoriales distintas de la política de transporte, como las medidas de desarrollo regional, con el objetivo de reducir el riesgo de una disminución de la actividad económica y de la población en esas áreas no atendidas directamente por la nueva infraestructura de alta velocidad.

Fuente: agenciasinc.es

Describen dos nuevas especies de setas en la península ibérica

Hydnum vesterholtii  Fuente: Universidad del País Vasco
Autor: Olariaga Ibarguren
Hydnum ovoideisporum~
Fuente: Universidad del País Vasco

Investigadores españoles han liderado el descubrimiento de dos nuevas especies de setas del género Hydnum, un tipo de hongo muy común en la cocina.

“En el trabajo describimos dos nuevas especies: Hydnum ovoideisporum y Hydnum vesterholtii, que pertenecen a un género llamado comúnmente ‘lenguas de buey’. Aunque muchas de las setas de esta especie se consumen en varias partes del mundo, paradójicamente existen muy pocos trabajos serios y recientes que intenten esclarecer cuántas especies hay y cómo se diferencian”, explica a SINC Ibai Olariaga Ibarguren, investigador que lidera el estudio en la Universidad del País Vasco.

Según los expertos, la labor de diferenciación de este género es muy complicada ya que las especies se parecen mucho entre sí y poseen unas características microscópicas bastante similares. “Esta es una de las razones por las que muchos autores han creído que existían pocas especies de Hydnum con diferentes variables”, apunta el científico.

Sin embargo, los escasos estudios moleculares realizados en estos hongos apuntan a que la diversidad genética es muy alta. El propio Olariaga lleva años realizando una revisión del este género en la península ibérica hasta descubrir que había dos especies que podían distinguirse de las demás porque tenían esporas ovoides –en la mayoría de las especies son globosas–, y también una ecología particular.

“El estudio molecular que aportamos en el trabajo confirmó que las especies que detecté en ese momento mediante taxonomía clásica basada en morfología correspondían a dos linajes genéticamente marcados”, subraya el investigador.

Conocer las especies que se recolecta

Las especies del género Hydnum se recolectan –ya que no pueden ser cultivadas– de ecosistemas naturales en grandes cantidades y ninguna de sus especies es venenosa, una de las razones por las que no se ha hecho hincapié en su diferenciación.

Sin embargo, se sabe muy poco acerca de su distribución, su ecología, y si las que se están recolectando son especies amenazadas y en peligro de extinción, o por el contrario, especies muy comunes.

“Este tipo de estudios permite ahondar en estos aspectos y, además, tener datos precisos que pueden ser interesantes desde un punto de vista aplicado ya que es necesario saber, por ejemplo, si una o pocas especies producen determinados metabolitos secundarios, o moléculas de interés industrial”, argumenta Olariaga.

Es probable los recolectores hayan consumido estas dos nuevas especies ya que los Hydnum están filogenéticamente emparentados a Cantharellus (rebozuelos) y Clavulina (pies de rata), y todos ellos poseen especies comestibles. “Sería muy improbable pensar que estas dos especies descritas no lo fueran”, concluye el experto.

Fuente: agenciasinc.es